viernes, 1 de julio de 2011

NOTA

Esta es la última columna del curso 2010-11. Volveremos en septiembre.                                                                    
Durante el verano colgaré en este blog algunos comentarios que colocaré en la página DE MEDIO A MEDIO (Lectura de prensa) ¡Felices vacaciones!              

viernes, 24 de junio de 2011

DEL TOMAHAWK A LA AIZKORA

Reconozco que he visto muchas “pelis” de indios y vaqueros. Demasiadas, quizás. De ahí me viene la arraigada idea de que los indios son los malos de la película; tribus salvajes y belicosas que espiaban agazapados tras los riscos, atacaban las caravanas de colonos y cortaban cabelleras sin piedad. Tal es así que las películas posteriores que se esforzaban en presentar el lado bueno de los indios no han logrado del todo desterrar -¡Cuánto nos cuesta desaprender!- aquella primitiva idea del salvajismo sanguinario de los pieles rojas.
Lo malo es que esa imagen guerrera y vengativa de los nativos de Norteamérica ha quedado acuñada, a través del lenguaje, en nuestro inconsciente colectivo. Porque si les pregunto qué palabra india recuerdan, posiblemente solo les venga a la cabeza tomahawk, nombre del hacha de guerra que se dedicaban con fruición a desenterrar. Y, sin embargo, desconocemos cómo se decía en lengua hopi, pongamos por caso, pipa de la paz, posiblemente porque los hopi eran un pueblo pacífico y de poco interés, por tanto, para los western.
La prueba del algodón de que asociamos a los indios con la guerra es que incluso las más modernas y sofisticadas armas de momento han sido bautizadas con nombres indios. Ahí están, por ejemplo, los misiles de crucero Tomahawk que tan famosos se hicieron durante la operación Tormenta del desierto. Pero no es el único caso. Porque ahí está también los helicópteros de ataque Apache que están haciendo de las suyas en Libia. En fin, hasta el nombre de los indios navajos, que denominaba únicamente al pueblo que sembraba los campos cerca de los ríos, abona en nosotros trágicas historias de navajeo.
Pues bien, para no variar la tendencia, cuando el nuevo comandante del séptimo de caballería, Barack Obama, decidió cazar y dar marile al enemigo publico number one, Osama Bin Laden, no tuvo otra ocurrencia que bautizar la acción como Operación Gerónimo. Quizás recuerden que Gerónimo fue un gran jefe apache que se entregó ante el general Miles en 1886, a cambio de su traslado a Florida y la promesa de que a su gente se le permitiera volver a su tierra de Arizona. Quizás no recuerden tanto que la causa de sus fechorías y su implacable odio a los blancos comenzó cuando las tropas españolas mataron a su madre, su mujer y sus tres hijos.
En fin, la relación de los nombres indios con el mundo de la guerra ha tenido también gran aceptación en las verdes praderas de Euskadi. Tanto es así que el que desenterró el hacha de guerra tras los acuerdos de Lizarra y comandó la mortal incursión en las áridas pistas de Barajas fue un jefe de la tribu etarra apodado Txeroki. El asunto no es casual. El nombre de los cherokees alude a la gente que vive en la cueva, como hacía Txeroki en la clandestinidad y continúa haciendo actualmente en Navalcarnero.
Sin embargo, y según se ha conocido a través de un medio muy bien establecido en Fort Moncloa,  Garikoitz Aspiazu Txeroki ha tomado la decisión de salir de la cueva. Sus palabras no pueden ser más significativas: “La lucha armada ya no procede”. Y redondea así su tesis: "Lo mismo que hemos estado cincuenta años con la estrategia de la lucha armada, ahora toca cambiar de estrategia, quizá por otros cincuenta años".
Estas palabras indican con claridad que hasta los más duros guerreros de ETA se han caído del caballo y han decidido –un poco tarde, por cierto- enterrar el hacha de guerra, esa aizkora que aparece en su logotipo abrazada por una serpiente. Un hacha que recuerda de algún modo al tomahawk de los indios y un áspid que era el símbolo de los Sioux o pueblo serpiente.
En fin, esperemos que los rastreadores internacionales comprueben que, en efecto, la aizkora de ETA está enterrada y bien enterrada y confiemos igualmente en que el Gobierno provisional de España y las tribus rebeldes de ETA puedan llegar cuanto antes a fumar la pipa de la paz. Porque mucha gente, que ha visto ya demasiadas películas de indios y vaqueros en las praderas de Euskadi, quiere y desea que Txeroki sea el último mohicano. 
Erpin

viernes, 17 de junio de 2011

FEÍSMO FOTOGRÁFICO


Se empieza diciendo que el retrete es un trono, que la arruga es bella y se acaba diciendo que el arte, como el oso, cuanto más feo más hermoso. Es el enaltecimiento del feísmo. Y de eso vamos a hablar hoy, de una modalidad de feísmo artístico, que es el feísmo fotográfico.
El feísmo fotográfico, y concretamente el retratismo de inspiración feísta, surge por oposición al guapismo digital, que utiliza el photoshop para suprimir arrugas, quitar ojeras, oscurecer canas o eliminar michelines. La diferencia estriba en que la fotografía feísta no necesita de trucos informáticos para presentar a una persona más vieja, más antipática o más desagradable. Se conforma con hacer decenas de fotos de la persona retratada y elegir luego aquella en la que esté menos favorecido. Existen además trucos caseros para conseguir que el retratado salga feo. Basta con elegir su lado malo –todos tenemos un lado menos bueno- utilizar el picado o contrapicado, según el efecto que se quiera conseguir, o simplemente manejar el zoom para acercar o alejar en exceso al personaje del espectador.
Sin embargo, la diferencia fundamental entre el guapismo y el feísmo fotográfico reside en que el primero prepara al sujeto para la sesión fotográfica, espera a que esté convenientemente sentado, le ayuda en la posición de la cara y le invita a que sonría. O sea, le enseña a posar. En cambio, el segundo opta por elegir ese momento incómodo en el que alguien está sentándose, se vuelve hacia quien está al lado, arquea en demasía las cejas o muestra algún rictus extraño. Ya no es la foto la que sale movida, sino que es el sujeto el que es atrapado en una instantánea poco amable de su movimiento espontáneo.
En fin, cuando veo a Zapatero, al que siempre hemos visto paseando su optimismo antropomórfico con la ayuda de sus cejas, y le veo ahora más ceñudo, decaído, demacrado o envejecido, más feo, en suma, me pregunto si ello es debido al terrible peso de la responsabilidad por la crisis o es que los medios de comunicación quieren mostrar interesadamente la imagen del presidente como un político acabado.  
Y es que la conveniente combinación de guapismo y feísmo fotográficos nos permite enseguida saber si un medio de comunicación es favorable al líder de la oposición o al presidente de gobierno e incluso, dentro de un mismo partido, por qué tendencia se inclina, según el diferente tratamiento icónico dado, por ejemplo, a Rubalcaba frente a Chacón o a Rajoy frente a Aznar.
Sirvan, en fin, estas disquisiciones de improvisada y casera teoría de la imagen para presentar a nuestro personaje de hoy, Antonio Basagoiti, que se ha mostrado últimamente como un gran aficionado a la fotografía y al retrato.  No en vano, ha anunciado que va a presentar una moción en los ayuntamientos y juntas de Euskadi “para que todo el mundo se retrate”. En esa moción, a la que se ha sumado el PSE, se pretende que todos los grupos políticos, léase Bildu, realicen “una condena de los 857 asesinatos cometidos por ETA”, “la reprobación de su historia de terror” y la “disolución incondicional de la banda”.   
Aun estando de acuerdo, cómo no, con los términos de dicha moción, me pregunto, sin embargo, cuál es el objetivo que busca el fotógrafo. Porque Bildu ha dado en los últimos tiempos pasos apresurados para pasar la prueba del algodón democrático y poder estar presente en las instituciones; y en ese camino ha rechazado sin ambages todo tipo de violencia, incluida la de ETA. Es igualmente cierto que a la Izquierda Abertzale le queda aun bastante por andar en su camino democratizador y que le no vendría mal a su militancia más díscola un cursillo de aggiornamento y respeto personal e institucional. Pero esto exige su tiempo. De hecho a muchos miembros del PP les cuesta aun horrores condenar aquellos años de placidez del franquismo.
Por eso, creo que el objetivo de esta moción no es que la gente de Bildu se retrate, sino que no les dé tiempo a colocarse bien, que les pille con el pie cambiado, que no puedan poner su mejor cara y tengan dificultades para acomodar el gesto. O sea, que salgan mal en la foto. 
Erpin

viernes, 10 de junio de 2011

MOVER LAS CARTAS


La política es un juego; un juego de estrategia, de habilidad y, por qué no, también de azar. Y bastante azaroso, por cierto. Lo malo es que puede resultar un poco aburrido si siempre son los mismos los que barajan y no se cambian las reglas de juego. Y no solo aburrido, sino también indignante. Porque eso de que la partida sea siempre cosa de dos y que ambos se repartan alternativamente los juegos, llega a mosquear. De ahí que los jóvenes del Yes, we camp -que no Yes, we Camps- hayan decidido no participar en ese juego y campar a sus anchas.
Porque hoy la política española es un mero juego de damas –el ajedrez está muy por encima de sus posibilidades- donde unas veces ganan blancas y otras veces, negras. De vez en cuando, y para variar, se ponen a jugar al ratón y el gato, y, entonces, uno de los contrincantes puede obtener la mayoría absoluta, lo que le permite hacer solitarios durante cuatro años.
En algunos sitios, incluso, ni siquiera llegan a jugar la partida y lo apuestan todo al cara o cruz, como ha sucedido –valgan cuatro ejemplos- en el pueblo abulense de San Bartolomé de Béjar, en los pueblos granadinos de Lújar y Carataunas o en el pueblo alavés de Navaridas.
Sin embargo, el juego suele ser bastante más complicado en el País Vasco y en Navarra, porque en estos sitios suelen participar más jugadores y, en ocasiones, llegan a juntarse hasta siete u ocho contrincantes con posibilidades de triunfo.
Ahora bien, en la partida que tuvo lugar en Euskadi el día 22 de mayo solo quedaron cuatro jugadores con posibilidades de sumar algún juego: PP, PSE, PNV y Bildu. Ello configura un bipartidismo al cuadrado o, si lo prefieren, un cuarteto de mus, en el que se  pueden formar distintas parejas, atendiendo al eje nacional, al eje derechas versus izquierdas o incluso a un tercer eje de carácter transversal.
Pues bien, sin haber empezado siquiera el verdadero juego de cartas, PP y PSE expresaron ya su deseo de formar pareja de hecho. Y luego invitaron al PNV a jugar con ellos para impedir que ganase Bildu. Pero el PNV no terminaba de ver claro cómo podían jugar al mus tres contra uno. Por su parte, Bildu, queriendo acercarse al PNV, le ofreció su ayuda para que se anotase un buen tanto en Álava. Algunos observadores pensaron que la partida ya estaba montada: Nacionalistas contra Españolistas. Mientras tanto, Urkullu y Erkoreka se iban de “excursión” a Madrid para jugar al mus con Zapatero y Rubalcaba.
Y, en fin, sin conocerse aún cuál es el resultado de esas partidas madrileñas, hace unos días Urkullu lanzó un órdago: El PNV apostaría por sus propios candidatos en todas las mesas de juego, tanto municipales como forales. En fin, así no había modo de jugar al mus, ni de montar una partida decente. La pareja PP-PSE puso el grito en el cielo. Que eso era en la práctica caer en brazos de Bildu.y no sé cuántas cosas más. Los de Bildu, por su parte, tampoco estaban muy contentos y no se fiaban demasiado de Urkullu al que calificaban poco menos que de tahúr. Eso es al menos lo que cabe deducir del elogio gratuito que le dedicó Urizar en Radio Euskadi: “El PNV sabe jugar bastante bien las cartas”. 
El caso es que, un día después, Pastor anunció que, “si el PNV no volvía a la cordura”, ellos también votarían a sus propios candidatos en todos los tapetes institucionales. Ya ven, en fin, que aquí sentarse a jugar al mus –y no solo al mus- es una empresa poco menos que imposible. Eso sí, no te aburres. Aquí puede ganar cualquiera en cualquier sitio, lo que indudablemente da muchos alicientes al juego.
Pues bien, con este interesante panorama y, siempre que, fruto de las excursiones a Madrid, no se forme antes del sábado una pareja trasversal PNV-PSE –opción por la que sigo apostando y de la cual rendiré cuentas- los cuatro contendientes principales no tendrán más remedio que jugar al mus francés. ¿Qué no saben cómo se juega al mus francés? Pues, muy sencillo; es como el mus tradicional, con envites, órdagos y cosas de esas, pero con una importante ventaja: Cada uno juega para sí.
Erpin

viernes, 3 de junio de 2011

VÁYASE, SEÑOR VALDANO

Caí en la cuenta el otro día, mientras caminaba, con prisa, por una calle concurrida. En la calle hay dos tipos de personas: los que apartan y los que se apartan. Los que apartan, o sea, los apartadores, van por la calle avasallando y no dudan, si es necesario, en utilizar los codos para pasar los primeros. Los que se apartan o apartados, por su parte, bastante tienen con esquivar los golpes y orillarse con mal disimulado enfado. Pues bien, lo que en la calle es normal, los políticos y los famosos lo han elevado a la categoría de normal, que diría Adolfo Suárez.
Miren, si no, lo que le ha pasado a Valdano, director deportivo y portavoz del Real Madrid. Los que leen el Marca lo sabrán perfectamente. Resulta que a Valdano no le gustaban los métodos agresivos y el estilo altanero del entrenador Mourinho, cosa en la que coincido, y no dudó en decirlo con claridad. Pero, Mourihno, que no admite a nadie que le haga sombra, contraatacó y condicionó su permanencia en el club a que se le otorgasen plenos poderes, a saber, la dirección deportiva, el control de fichajes, la portavocía y la dirección técnica. Y el presidente Florentino Pérez, que de apartar sabe más que de ser apartado, optó por sacrificar a Jorge Valdano, al que no le ha valido ser una bellísima persona en el campo y fuera de él. En una palabra, Valdano se ha ido y el técnico portugués se ha quedado con todo el poder. El propio Florentino lo ha explicado perfectamente: “La nueva organización funcionará si apostamos por un técnico potente”. 
Una batalla semejante se ha desatado en los terrenos de juego de Ferraz, donde dos ministros, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacon, querían suceder al dimisionario Zapatero, como secretarios generales del PSOE y candidatos a la presidencia de gobierno. El primero era un viejo zorro de la política, un político con mano de hierro en guante de seda, un hombre que tenía en sus manos el ministerio del interior, la vicepresidencia primera de gobierno y la portavocía del consejo de ministros. La segunda era una política joven, que había sabido conciliar a la perfección su labor pública y su vida privada y que había logrado sin grandes alardes mantener a raya, desde el ministerio de defensa, a gente con muchos galones. Y, claro, los dos querían subir a lo más alto, como si de Juanito o Edurne se tratase.
La cosa estaba empatada. Rubalcaba era un hombre de aparato y Chacón era mejor vista por las bases. Pero el primero tiene más conchas que las Islas Galápagos y movió todo el aparato para impedir unas primarias inciertas. Se sirvió, para ello, de Patxi López, quien sabe también mucho de apartar a la lista más votada. El mundo se tambaleaba, la dimisión de Zapatero era cuestión de días y el adelanto electoral, inevitable. En esa tesitura, Carme Chacón, decidió quitarse de medio con rabia contenida y el leve anuncio de una lágrima. Y, claro, Zapatero no ha tardado en deshacerse en elogios a Rubalcaba: “Es un esprinter, capaz de ganar las elecciones en diez meses”.  O sea, más que un Abel Antón, es un adelantón.
En la bahía de la Concha, por su parte, ha tenido lugar también una pequeña, pero importante, batalla naval por la alcaldía. Los socialistas, que no habían enviado sus naves a luchar contra los elementos, vieron como el ciclón Bildu agitaba las olas hasta levantar un auténtico tsunami electoral. El capitán de corbeta, Odón Elorza, que llevaba el timón donostiarra a su aire y, en bastantes ocasiones, en contra de las directrices del almirante Patxi López, se ha encontrado de repente sacudido de babor a estribor, de estribor a babor, de proa a popa. En esas circunstancias, el veterano capitán donostiarra ha optado por abandonar el barco y subirse a una lancha salvavidas. Pero el almirantazgo ya ha nombrado en su lugar al contramaestre Ernesto Gasco, que era el décimo en mando de la tripulación. Para ello ha sido necesario apartar a dos compañeros que le precedían en el escalafón y que nada han podido hacer, los pobres, para evitar los bandazos y las órdenes de la dirección del partido.
Sirvan, pues, estos tres ejemplos para demostrar que, aunque estos días se ha hablado mucho de dedazos, han sido muchos más los codazos.
Erpin

viernes, 27 de mayo de 2011

MIRANDO HACIA ATRÁS SIN IRA

            Miro hacia atrás sin ira, echo la vista a la campaña electoral y me pregunto qué he sacado  en limpio de ahí. Porque pienso que de las campañas hay que sacar siempre algo en limpio. Al menos, según mi experiencia, así ha sido hasta ahora.
Al principio, nada más venir la democracia, me dedicaba a ir a los mítines de todos los partidos y aquello era una auténtica fiesta. No había servicio de orden y hasta te dejaban intervenir. Eran años en que solía pedir el programa de cada partido y, si tenía tiempo, me dedicaba a subrayarlos, compararlos y hacer anotaciones. Era aburridísimamente divertido. Pero la fiebre juvenil aquella pasó pronto.
Luego, cuando mis hijas eran pequeñas, siempre conseguía, con el pretexto  de que era para las niñas, caramelos, con o sin palito, y globos de colores atados a una cuerda. Recuerdo que mis hijas, con la inocencia que da la infancia y el pluralismo global que los adultos hemos perdido, lucían globos del PSOE, PP y PNV, todos juntos en animada compañía. Más tarde, era yo mismo el que me dedicaba a pasar por los stands de los partidos para coger insignias, llaveros, encendedores y, sobre todo, bolígrafos de los diferentes partidos, que, aunque escribían igual de mal, saciaban mi afán acaparador. Por aquella época ya había caído en la cuenta de que eso es lo único tangible que se podía sacar de las campañas electorales.
Una vez, incluso, en una txozna del PNV me invitaron a un pintxo de tortilla y un vino. Fue una campaña memorable. En otra ocasión me dieron una camiseta, no recuerdo bien de qué partido, pero creo que no he llegado a ponérmela  ni una sola vez, ni siquiera en la intimidad. Lo que casi todos los años he traído a casa, eso sí, es alguna rosa roja, que, más que lema floral del partido socialista, se ha convertido en mi caso en un rito y un símbolo de la campaña electoral.
            Pero este año ni flores, ni globos, ni bolígrafos, ni pintxos de tortilla. Y mira que lo he intentado. Lo que pasa es que esta vez no me he detenido en minucias y me he centrado en la caza mayor. Porque he visto que lo que ahora se estila es hacer almuerzos-mitin, meriendas-mitin y cenas-mitin. Y, claro, yo me he arrimado a alguno de esos gastronómicos mítines a ver si caía algo, pero me he dado cuenta de que es más fácil colarse en una boda; porque, aunque nadie te conozca, siempre habrá quien piense que vienes de parte de la novia. En cambio, vas a un mitin-merienda del PP, pongamos por caso, y, si alguien te pone mala cara, ¿Cómo vas a decirle que vienes de parte del PSOE?
            En una palabra, he llegado a la conclusión –errónea, por cierto- de que en esta campaña electoral, por primera vez desde la instauración de la democracia, no he sacado nada en limpio.
            Y, sin embargo, me pongo a reflexionar –que ahora el día de reflexión es después de las elecciones- y veo que sí, que, como no podía ser de otro modo, también en esta campaña he sacado algo en limpio. Les extrañará, quizás, pero me he dado cuenta de que durante la campaña tengo más tiempo libre. Y ¿Saben por qué? Porque los periódicos me duran menos. Leo la portada, veo alguna noticia local, me detengo en alguna otra de internacional, consulto el programa de la tele y todas las páginas de campaña -que si Rajoy ha dicho esto, que si Zapatero le ha contestado lo otro- me las salto. Y, claro, así termino el periódico en un pispás.
            Porque, durante la campaña, los periódicos tienen la sana costumbre de poner todas las noticias electorales bajo un mismo epígrafe, elecciones 22-M, por ejemplo, y, si no te interesa,  puedes pasar página. Es toda una ayuda. Lo malo viene después, cuando se termina la campaña y aparecen las noticias mezcladas con la propaganda. En ese caso es muy difícil separar el grano de la cizaña y muchas veces tienes que leer todo el artículo para ver si es gato o liebre.
Así que, ya puestos, no me importa que venga otra campaña electoral, esa que el PP se empeña en adelantar en Madrid y no aquí, y no me importa, porque así voy a disfrutar de más tiempo libre. Y porque pienso sacarme la espina de no haber estado en ninguna cena-mitin de esas.
Erpin (Columna publicada el 27-05-2007)

viernes, 20 de mayo de 2011

LA PORRA

Desde que predije que el Tribunal Constitucional permitiría a Bildu concurrir a las elecciones, estoy que me salgo. Claro que aquello no era demasiado complicado, al fin y al cabo era como jugársela a cara o cruz o apostar a rojo o negro en la ruleta. Lo de ahora es más difícil, pero, como jugador que está en racha, estoy dispuesto a apostarme ahora el caserío y las vacas en los resultados electorales del domingo en Euskadi
Les cuento. Seis amigos hemos hecho una porra sobre quiénes serán los tres diputados generales y los tres alcaldes de las capitales vascas, o sea, una apuesta a seis resultados, como seis son también los jueces del TC que dieron luz verde a Bildu y cuyas fotos vemos a diario en los periódicos y TDT más diestros. En realidad, nuestra idea era hacer una porra sobre el vencedor del Giro, pero cambiamos de apuesta, al ver que todos dábamos ganador a Contador.
Pues bien, estoy tan convencido de que voy a hacer pleno en mi apuesta que me atrevo a hacerla pública para ustedes. Ahí va: Las alcaldías de Gasteiz, Bilbao y Donostia las ocuparán, respectivamente, Patxi Lazcoz, Iñaki Azkuna y Odón Elorza y los tres diputados generales serán, por el mismo orden, Xabier Aguirre, José Luis Bilbao y Markel Olano. Sí, ya sé que esos son los mismos que están ahora. Es lo que me dijo mi amigo el depositario cuando le entregué mi apuesta en una servilleta de papel, pero es que creo, a pies juntillas, que va a ser así. Y se lo voy a explicar a ustedes, como hice con mi amigo, que es quien guarda la pasta de la porra.
Pero vayamos por partes, como dicen que dijo Jack el destripador. En primer lugar, y aquí me lo juego todo, creo que la presencia de Bildu en las elecciones, la posible reinterpretación de la doctrina Parot y otros previsibles movimientos en la misma línea, como el tema de la verificación internacional, van a terminar por romper el Pacto por el Cambio en Euskadi. En las manos del PP estaría decidir cuándo y cómo oficializa la ruptura para que parezca que ha sido el PSE quien ha roto el pacto, pero la ruptura, en mi opinión, está cantada. Como veis, estoy sobrado.
En segundo lugar, creo que los resultados de la coalición Bildu van a ser espectaculares y no sería extraño incluso que fuera la fuerza más votada en Gipuzkoa, lo que dará mucho que  hablar a los tertulianos que creen que eso es dar dinero a ETA. En fin, ya veis que el pulpo Paul a mi lado era un simple cefalópodo. 
Y en tercer y último lugar, preveo que el PSE va a sufrir un moderado descenso de votos, que la presencia de Bildu va a hacer que el PNV también se resienta y que el Partido Popular va a obtener unos resultados, gutxi gora behera, similares a los actuales. Ya veis que estoy imparable.
Pero sigo. Ante este previsible panorama, surge una importante dificultad ¿Cómo va a aguantar Patxi López como Lehendakari dos años más sin el apoyo del PP? Pues bien, tengo la corazonada, esa inquebrantable fe en la suerte del jugador empedernido, de que el PNV está dispuesto a tragar sapos y culebras y sostener a Patxi López en Ajuria-Enea hasta el fin de mandato. Pero no gratis, claro.
La contrapartida sería, siempre que los números den para ello, dejar en manos del PNV la disputada diputación de Gipuzkoa y la no menos disputada de Álava, ya que la diputación vizcaína no corre ningún peligro para los jeltzales, como tampoco lo corre la alcaldía de Bilbao. Y las alcaldías de Gasteiz y Donosti, irían al PSE, siempre que sea ésta la fuerza más votada de entre los nuevos socios. Fin de la explicación.
Mi amigo, como ustedes seguramente ahora, se quedó con los ojos a cuadros tras estas aclaraciones. Tú sueñas –me dijo. Y, en efecto, sueño. Sueño que la jugada me va a salir redonda, que me voy a llevar los 120 euros que, a veinte por barba, hemos apostado en la porra. Y sueño con el reconocimiento de mis lectores si finalmente mis imparables dotes adivinatorias se cumplen. Cuento incluso, como mal menor, con acertar tan solo cuatro o cinco resultados. Con lo que no cuento, en absoluto, es con que mi predicciones sean un estrepitoso fracaso. Pero si así fuera, que D´Hont no lo quiera, os doy permiso para mandarme directamente a la porra.
Erpin  (Publicada el día 20-05-2011)