viernes, 24 de septiembre de 2010

ABSOLUTAMENTE INSUFICIENTE


            En los tiempos gozosos de la transición, tiempos venturosos de apertura política y destape anatómico, se decía en los cenáculos patrios que la asignatura pendiente de los españoles era el sexo, tanta era la represión sexual en los plúmbeos años del nacionalcatolicismo y tanta también el hambre padecida.
            Hoy, transcurridos ya unos años de democracia oficial, queda aún en España y en Euskadi una importantísima asignatura por aprobar, la asignatura de la violencia terrorista de ETA que algunos persisten en denominar contencioso o conflicto político.
Y esta sociedad, muy digna ella, que cree que esa asignatura la tiene aprobada cum laude desde hace ya tiempo, se ha convertido en evaluadora del proceso, repartidora de aprobados y suspensos y expendedora de diplomas, como si ella no necesitase mejorar ni tuviera nada que aportar para que los suspendidos superen la asignatura que llevan repitiendo desde la transición.
Los suspensos, los cateados, los repetidores, los retrasados son, por supuesto, siempre los de ETA que no terminan de aprender por más que se les dice una y otra vez que así no van a sentarse nunca en el pupitre institucional y que van a seguir castigados mirando a la pared.
Pues bien, ha llegado septiembre y los etarras han sorprendido al claustro mediático presentando en sociedad un trabajo de recuperación en el que afirman  que ya llevan unos  meses sin armarla en plan ofensivo. Y los evaluadores externos, después de mirar con lupa el  texto etarra, han puesto unánimemente la nota: insuficiente, insuficiente, insuficiente. Aunque, a falta de calificación numérica que nos diga si el texto presentado supone un avance, cabría al menos pensar que un insuficiente siempre será mejor que un muy deficiente.
El caso es que quince días después de este examen los suspendidos etarras,  presionados acaso  por la también suspendida Izquierda Abertzale, se han apresurado a hacer los deberes, presentando un nuevo trabajo en el que, entre épicas metáforas marineras, se manifiestan dispuestos a adentrarse en aguas internacionales y explorar con los mediadores la salida al conflicto..
De nuevo, los evaluadores externos han cogido el lápiz rojo para corregir el nuevo texto. Y de nuevo la calificación académica oficial ha sido unánime: insuficiente.  El Gobierno vasco, además, erigido en autoridad académica en la materia, ha hecho una anotación al margen para conocimiento del examinando: ÉTA no va a aprobar hasta que anuncie su autodisolución y entregue las armas
Por su parte, el catedrático Basagoiti, como cabía esperar, ha sido el que ha puesto la nota más baja al examen de ETA: Absolutamente insuficiente. En fin, Mucho me ha hecho pensar qué puede ser eso de un insuficiente absoluto. Tendré que echar mano de nuevo de mis apuntes de metafísica. Porque, si el texto de ETA es absolutamente insuficiente ¿Con qué nota habría que calificar el asesinato?
Pues bien, todo esto me hace temer que, si ETA presentara a examen un nuevo comunicado, la nota esté ya puesta: In suficiente. En dos palabras.
Post scriptum: Una pequeña reflexión hasta completar el número de líneas que habitualmente ocupa este artículo. En la vida ordinaria todos somos evaluadores y evaluados. El homo sapiens es en esencia un homo evaluator –léase evalueitor.
Los columnistas, por ejemplo, nos dedicamos a valorar los acontecimientos más cercanos y, a su vez, somos evaluados por los lectores. En la columna que acabas de leer he tratado de evaluar de alguna forma los últimos comunicados de ETA y las reacciones posteriores. Y a tu vez, vas a poder valorar la oportunidad, el rigor o la mesura de mi columna. Sin embargo, la primera evaluación se hace siempre en la propia redacción, donde se ha comprobado que al texto le faltaban líneas. En una palabra, mi  texto también era insuficiente.
Erpin 

viernes, 17 de septiembre de 2010

EL FINAL DEL VERANO


El final del verano llegó… y casi olvidados emergen en mi recuerdo retales deshilachados de las noches de luna llena en la playa, de la euforia desatada por el triunfo de la roja, de aquel almuerzo en el hayedo a cubierto de los implacables rayos de sol, del raca raca o waca waca de Shakira que machaconamente repetía la megafonía del chiringuito, de las ruidosas partidas de mus en la tarde callada del pueblo, de la insaciable presencia audiovisual de Lady Gaga, del saludo de Sarkozy a Contador por su nuevo triunfo en el Tour, de las animadas tertulias entre amigos al caer la tarde, de la turista, quizás sueca, que ponía  a diario la toalla a mi lado, de los musculados brazos de Aznar en su inesperada visita a Melilla, de todo eso y todo aquello que dio forma a un verano que el martes oficialmente termina.
Sin embargo, entre todas las imágenes que se cruzan en mi selectiva memoria hay una, absolutamente imborrable, que ha estado presente durante todo este summertime del 2010. Hablo, por supuesto, de la imagen deslumbrante de Sara Carbonero. La veo, muy profesional ella, comentando los éxitos deportivos de la selección, la veo con el bikini azul en todas las portadas de las revistas y la he visto, sobre todo, en aquel espontáneo beso que dio la vuelta al mundo en 80 redes; el beso enamorado, con  reminiscencias medievales, del héroe a su dama por el triunfo en el torneo.
La dama, a la que se acusó con perversa intención de alterar los nervios del abanderado nacional, hizo, no obstante, el milagro que solo el amor y la belleza lograrían: la superación de la adversidad y el dulce sabor de la victoria. El beso de Iker se ha convertido así en icono olímpico del triunfo del amor, porque cuando la roja besa es que besa de verdad. Y el pueblo, que contempló entre la admiración y la envidia el idilio mediático ya ha inventado jocosas necedades, como que el colmo de Iker es casarse con Sara Carbonero de penalty.
Pero, por encima de todo, el beso entre Iker y Sara ha logrado unir en matrimonio a dos tipos de prensa que por cuestiones de género dividían a la población: la prensa del corazón y la prensa del balón. Y Berlusconi, que tiene a Sara en su nómina mediática, ha querido aprovechar el potencial inagotable de una estrella que ha logrado, como un nuevo demiurgo, que los hombres ojeen el Hola, las mujeres hojeen el Marca y nadie se interese por la política.
Porque el verano es por tradición la estación en que la política sestea y los conflictos dormitan. Hasta los políticos que se quedan de guardia hacen sus declaraciones entre la indolencia y la desgana. La calma chicha del estío hace olvidar el hastío de la próxima batalla otoñal y los éxitos deportivos, que han situado a España en el G-8 mundial, han ocultado apenas que la economía española, según las agencias de calificación, ha descendido a segunda división.
Pero también en el tórrido estío hay quien vela por nosotros. La Iglesia Católica, que ha hecho de la diplomacia vaticana la madre de todas las diplomacias, ha aprovechado la nocturnidad estival y la dispersión moral de sus fieles para designar a Mario Iceta como Obispo de Bilbao. Y, contra todo pronóstico, el nuevo pastor, a diferencia del Pastor socialista,  se ha descolgado diciendo que la Iglesia va a seguir apostando por la paz en Euskadi. ¿Será acaso éste un dato más que pone de manifiesto que se aprovechó la calma veraniega para establecer contactos, negociaciones, conversaciones e incluso tomas de temperatura con la Izquierda Abertzale en un tórrido verano caldeado por los incendios y la kale borroka? No lo sabremos, pero el último comunicado de ETA ha señalado de hecho el final del verano y ha dado inicio a un nuevo curso político en que priman las mismas recetas de siempre: prohibir manifestaciones,  aumentar las detenciones, poner a la Izquierda Abertzale más trabas de acceso a las instituciones y cerrar la puerta a muchas ilusiones… Yo no sé hasta cuando

Erpin