viernes, 29 de octubre de 2010

VITORIA-GASTEIZ, GREEN CAPITAL


            Según uno esos confidenciales de prensa que son algo más que rumores, el alcalde de Vitoria-Gasteiz, Patxi Lazcoz, se ha visto obligado a decirle a la ministra de Cultura, Doña Ángeles González-Sinde, que Vitoria-Gasteiz y Álava-Araba no son exactamente lo mismo, ya que, al parecer, la ministra, suele confundir la capital vitoriana con la provincia alavesa o la provincia arabarra con la capital gasteiztarra, no sé si me explico.
En fin, hizo bien el señor alcalde en sacar de su error a la señora ministra, ya que un fallo tan elemental de geografía política es un borrón demasiado grave en boca de la principal responsable de la Cultura, aunque no lo suficiente para que fuera sustituida en la remodelación ministerial que ha llevado Zapatero. Como tampoco lo ha sido el correctivo que la canónica ministra ha recibido de la UE por el abusivo canon digital.
            Pero no nos desviemos del tema. Porque si el alcalde vitoriano se ha atrevido a reprender, eso sí, amistosamente, a González-Sinde es debido a esa sensibilidad que él tiene en los temas  de la capitalidad de Vitoria-Gasteiz, que en su opinión no lo es solo del territorio alavés sino de toda la comunidad vasca. Recordarán seguramente la que se armó, cuando se puso la camiseta reivindicando la capitalidad vasca de Vitoria-Gasteiz. Saltó enseguida Azkuna, como movido por un resorte de bilbainismo compulsivo, y dijo que de capital, nada, que lo único que dice la ley es que Vitoria-Gasteiz es la “sede de los servicios comunes”, lo que debido quizás a la polisemia no sentó nada bien entre los VTV, Vitorianos de Toda la Vida, que somos muy así. Y para  colmo vino luego el PNV de Gernika y empezó a decir que “Gernika es la capital sentimental de los vascos”
            El caso es que muchos vitorianos,  y muchos alaveses también, nos preguntamos de vez en cuando qué coño somos. Lo decía ya Gorka Knörr en la canción Araba cuando decía que Álava era acaso la séptima hija del padre. Y si se mira bien, Álava ha sido siempre cruce de caminos por el que han pasado infinidad de pueblos. Y en cuanto a Vitoria, fue fundada primero por el rey navarro Sancho VI el Sabio y conquistada luego por las tropas castellanas. Mucho después en la guerra civil, Álava se puso del lado de Franco, siendo la única provincia vasca no traidora. Más tarde vino aquel fenómeno extraño y efímero que fue Unidad Alavesa y luego está todo el tema de la inmigración. El caso es que todos estos avatares históricos y geográficos han hecho del alavés un pueblo de identidad volátil.
Sin embargo, hace una fechas creí haber hallado por fin la clave de nuestra identidad. Fue el día en que Zapatero y Urkullu firmaron el acuerdo según el cual el nombre oficial de los territorios vascos será Bizkaia, Gipuzkoa y Álava-Araba. Porque si en los otros dos territorios vascos el acuerdo significaba un cambio ortográfico, en el caso alavés era un signo de puntuación el que mantenía unidas la denominación vasca y castellana, como si fuera el tren Irún-Madrid.
“Eureka” grité: El rasgo definitorio de Álava-Araba reside precisamente en ese guión que une las dos esencias del territorio, el mismo guión que forma Vitoria-Gasteiz, Alegria-Dulantzi, Peñacerrada-Urizarra, Oyon-Oion, Arraia-Maeztu, Arrazua-Ubarrundia o Iruraiz-Gauna. Luego me fijé en los apellidos alaveses, como Fernández de Trocóniz, López de Subijana o Martínez de Sabarte, en los que es la preposición quien une el patronímico castellano y el toponímico vasco.
Ya estaba a punto de escribirle al señor alcalde para que la próxima vez le dijera a González-Sinde que Vitoria-Gasteiz y Araba-Álava tenían muchas cosas en común con ella, como el apellido compuesto y el guión copulativo, cuando resulta que ha tenido que ser en Estocolmo donde se ha descubierto que la verdadera identidad de Vitoria-Gasteiz no reside en un signo de puntuación, sino en un color: El verde. Y ha tenido que ser en Suecia donde se han despejado las dudas sobre la capitalidad de Vitoria, que no es ya solo capital de Álava o de la CAV, sino que es Green Capital europea por un año. Como diría Iñaki Cerrajería, ¡menudo subidón de clorofila!
Erpin

viernes, 22 de octubre de 2010

A VUELTAS CON EL GPS DEL PNV


Dicen los sabios peneuvólogos, como Santiago de Pablo, Ludger Mees y Rodriguez Ranz,  que la historia del Partido Nacionalista Vasco se resume en la teoría del péndulo; pero no de un péndulo al uso, como el de Foucault o el de Newton, sino de un péndulo patriótico. 
Lo difícil del tema es saber en el momento actual, hic et nunc, dicho sea en lengua latina, dónde, puñetas, está la bolita o la bolie - De Juana dixit- del dichoso péndulo.
Pues bien, a ese apasionante tema de física pendular y política cuántica voy a dedicar la ultrafísica columna de hoy. Porque en los últimos tiempos, osease, desde que abandonó su casa de Ajuria-Enea, la trayectoria del PNV ha cambiado de rumbo y a día de hoy no sabemos muy bien si la política pendulona del peneuve va en el sentido adecuado. Veamos. El primer dato científico al respecto del que tenemos datos fidedignos, registrado en decibelios, fueron los abucheos y silbidos dirigidos al PNV el día que se sumó, a última hora y así como de costadillo, a la manifestación de Bilbao en defensa de todos los derechos políticos y sociales. Aquello hizo mucho daño en el PNV, por lo que cabe deducir que el abucheo superó los 140 db (decibelios) considerados como el umbral del dolor humano.
El segundo dato, de signo contrario, ha sido la negociación de Urkullu con Zapatero en La Moncloa que ha permitido la aprobación de los presupuestos generales del Estado para 2011 y la estabilidad del gobierno, a cambio de un puñado de transferencias, que, como el péndulo, están pendientes desde hace muchos años.
En esta coyuntura los programadores del mappy de la Izquierda Abertzale lanzaron al PNV el siguiente dilema geopolítico: ¿Hacia dónde quieres programar tu GPS, hacia La Moncloa o hacia Euskal Herria? 
Pero el PNV, cuya brújula –las brújulas son así- siempre mira al norte, ha resuelto el dilema, y no se ha cortado ni un pelo, programando su GPS a los dos sitios. De esta manera las dos almas gemelas del PNV, univitelinas en ocasiones y bivitelinas en otras, han llegado a una solución de compromiso: “Tú a Boston y yo a California” -le ha dicho Iñigo Urkullu a Joseba Egibar, lo que en román paladino quiere decir: “Tú vete a Gipuzkoa -ahora ya se puede escribir así- a lidiar con los chicos de la izquierda abertzale, mientras yo me voy a Madrid a ver si saco algo de mi amigo Zapatero.
Así que ha ido Egibar a Gipuzkoa con su encíclica Batu gaitezen bajo el brazo a evangelizar a la Izquierda Abertzale en defensa de todos los derechos, incluido el derecho a decidir, y los indómitos abertzales le han respondido que lo primero que tiene que decidir el PNV es hacia dónde encamina sus pasos, porque el derecho a decidir se limita a Gipuzkoa y en Bizkaia el único derecho a decidir que defienden los nacionalistas es el de dónde colocar el Gugghemheim II, mientras en Navarra se limita a viajar arropado bajo las siglas Nabai y en Álava-Araba bastante tiene con aguantar desde la diputación el chaparrón por el caso De Miguel.
En estas circunstancias no falta quien acusa al PNV de traidor a Euskal Herria. Pero al mismo tiempo tampoco falta quien aplaude el papel del PNV como traidor a Euskal Herria, en el sentido de que es el único que se ha traído cosas para el País Vasco. Ahora mismo de una tacada se ha traído 20 competencias del Estatuto atascadas en las cañerías de La Moncloa, la presencia de Euskadi en las reuniones en la UE del Ecofin, unas cuantas inversiones que se salvan del recorte, algunos eurillos para los estudios previos del Guggenheim en Urdabai, el cambio de denominación oficial de los territorios de Euskadi y algún otro acuerdo secreto del que desconfía la Izquierda Abertzale y, por motivos muy distintos, también la derecha extrema.
Y el PNV, en su papel de traidor, se ofrece a la Izquierda abertzale: ¿Qué quieres que te traiga, que voy a Madrid?
Erpin

viernes, 15 de octubre de 2010

LA IMAGEN DE LA JUSTICIA


Según informaba el otro día este periódico, el  Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha encargado una campaña institucional para que los ciudadanos tengan una imagen más real, léase mejor, de los jueces y de la justicia. Y todo ello por el módico precio de 236.000 euros, que, en opinión de la portavoz del CGPJ Gabriela Bravo, es una nadería comparada con los 12 millones que se gasta, por ejemplo,  Defensa en la promoción de la imagen de las Fuerzas Armadas, que se dedican, entre otras cosas, a desfilar el día 12 de octubre.
Pero vayamos a lo nuestro. Gracias a la campaña de mejora de imagen de los jueces, dentro de poco podremos ver en la prensa y oír en la radio –la televisión, según dijo Bravo, es demasiado cara- que la justicia es igual para  Botín que para El Dioni y que, gracias a la justicia, disfrutamos de libertad y de seguridad a raudales, sin detenerse a explicar con detalle la difícil convivencia de conceptos tan opuestos. Eso sí, parece ser que han desistido de convencernos de que la justicia es, como dicen de SEUR, rápida y segura. Y eso que podían haber tratado de justificar que la velocidad al volante del procedimiento judicial es un peligro constante, pero, en fin, han preferido no intentarlo siquiera.
Y me pregunto yo por qué tiene que dedicarse dinero público para mejorar la imagen de jueces y militares, por qué no se hace lo mismo con los butaneros, por ejemplo, por ser los principales garantes de  la fidelidad conyugal o de los porteros de discoteca por su aportación al desarrollo de la ciencia  o de los empleados de funeraria por su contribución a la vida.
Y sin embargo, puedo entender y entiendo que los jueces se sientan a veces injustamente tratados, aunque deberían asumir también, como ya ha hecho, por ejemplo, el colectivo arbitral, que cualquier hincha desde las gradas puede llegar a acordarse, y no para bien, de su familia.
Sin ir más lejos, la pasada semana los jueces recibieron de lo lindo y no por boca de algún exaltado de la grada sur, sino por selectas voces procedentes de la zona VIP del palco, a causa de dos autos, providencias, sentencias, dictámenes o como quiera que se llamen las decisiones judiciales, que no han sentado nada bien a los Gobiernos de allí y de aquí.
La primera reacción, entre molesta y airada, la originó una providencia de la Audiencia Nacional, que se permitía incluso dudar de la constitucionalidad  del recorte salarial de Zapatero a los funcionarios, alegando que “podría afectar al contenido esencial del derecho a la libertad sindical” en relación con el derecho a la negociación colectiva. La Providencia Judicial ha demostrado, de este modo, que está por encima de lo que dice el FMI, la Unión Europea, el Banco de España, las agencias de calificación o el propio Presidente de Gobierno. Y uno, que, como saben ustedes muy bien, es bastante quisquilloso, se pregunta: Si los jueces son funcionarios públicos, y afectados, por tanto, por el recorte zapateril, ¿No deberían haberse abstenido del asunto por ser parte interesada en el mismo?
La segunda reacción ha procedido de los dominios de Ares y López, y esta vez ha sido porque un juez como Alfonso Guevara, tan duro habitualmente con el terrorismo, ha flaqueado un poco y ha fallado, en el doble sentido del término,  que exhibir carteles con fotos de presos de ETA, pidiendo su acercamiento, pudiera no ser un acto de enaltecimiento del terrorismo ni una muestra de querer menospreciar o vilipendiar a las víctimas.
En fin, los que querían a toda costa poner entre barrotes a la comparsa Txori Barrote o los que creen que las medidas económicas de recorte del gasto son inevitables, no creo que cambien de opinión de repente por muchas operaciones de imagen que emprenda el Poder Judicial. ERPIN

viernes, 8 de octubre de 2010

INSTRUMENTOS DE VIENTO


            Comienzo esta columna como casi todas. Entro en Google. Pongo ‘instrumentos de viento’, que es de lo que va hoy la cosa, y le doy a buscar. Voy a Wikipedia y, como casi  siempre, aprendo algo nuevo. Hoy, por ejemplo, me he enterado de que entre los instrumentos de viento están los de lengüeta simple, como los clarinetes y saxofones; los de lengüeta doble con los oboes y fagotes al frente; los de depósito de aire, que son el órgano, el acordeón y la gaita; y finalmente los de embocadura, que incluyen a la trompeta, la trompa, el trombón, el bombardino, la tuba y otros dos que no me sonaban, en su sentido más literal, de nada: el serpentón y el cornetto. Bueno, miento, éste último sí me sonaba, pero creía que era un helado de vainilla y chocolate.
            Sin embargo, entre los instrumentos de la Wiki he echado en falta uno que, sin exagerar ni un pelo, ha sido el más oído este verano en todo el mundo. Me refiero a la vuvuzela, un instrumento de viento de origen africano, utilizado profusamente en Sudáfrica durante el mundial de fútbol, que imita el barritar de un elefante o el molesto zumbido de una turba de mosquitos trompeteros.
            Pues bien, creo firmemente que, si la vuvuzela no es de origen vasco, seguramente le anda muy cerca, porque durante años el graderío de Euskadi se ha dedicado a amenizar con su zumbido las tertulias de bar, los debates televisivos y las columnas de opinión nacionales.
            Cada vez que ETA ponía un petardo, el sonido terrorífico de la vuvuzela llegaba hasta Finisterre; cada vez que Ibarretxe acudía al parlamento vasco o  incluso al parlamento español, sacaba la vuvuzela y empezaba a hablar de un nuevo estatuto vasco, de una relación amable con España o de un cuestionado derecho a decidir. El genial Peridis calificó el sonido monocorde del discurso de Ibarretxe de raca, raca, como si de una carraca o matraca se tratase. Pero creo que ésta vez Peridis se equivocaba. Lo de Ibarretxe no era una carraca, sino una euskal vuvuzela amplificada por la orquesta mediática nacional.
            Ahora aquello se acabó y cuando López entró en Ajuria-Enea lo primero que hizo es ponerse a oír música con los cascos, seguramente para no molestar a los vecinos de Navarra, La Rioja y Cantabria. Y ahora, cuando por razones del cargo le toca tocar –valga la redundancia-  algún instrumento, siempre le pone la sordina. Al mismo tiempo el aparato mediático ha bajado al mínimo el volumen del  siempre estridente tema vasco, que es todo un temazo. En una palabra los vascos, que antes no hacíamos otra cosa que armar ruido, poner petardos y ocupar, muchas veces a nuestro pesar, las portadas de los periódicos, hemos pasado de repente a un humillante segundo plano. Hasta la cocina vasca que en su día llevó ante el juez a los cuatro evangelistas de la cosa culinaria, Arzak, Argiñano, Berasategi y Subijana, aparece hoy eclipsada por culpa de los restaurantes chinos y un solomillo irundarra con clenbuterol. En una palabra, Euskadi está silenciada y la sordina se ha convertido en el instrumento nacional –léase regional- de Euskadi.
            Hasta tal punto se ha usado la sordina que varios premios Nobel hacen una declaración para la pacificación del País Vasco y no se entera ni el tato; sacan tres comunicados seguidos los encapuchados de ETA y enseguida se les quita el sonido; hay una declaración de buenas intenciones de la Izquierda Abertzale y apenas si tiene eco en los mentideros de la Villa y Corte. En fin, los aldeanos vascos ya no son los únicos que tiran la piedra, como se ha visto en el parlamento valenciano y los leones de San Mamés se han convertido en dóciles cachorros. Y el que ha logrado este portento es Patxi López que, como Angel Cristo, ha sabido domar a las fieras.
            Pues, en estas estábamos, cuando, tras dos convocatorias suspendidas por supuesto exceso de decibelios, se reúne en Bilbao una impresionante multitud para defender los derechos sociales y políticos y la orquesta nacional también le hubiera puesto sordina, de no ser por los abucheos y pitidos al PNV, a los que, a falta de vuvuzela, recurrió la Izquierda Abertzale.
Erpin

viernes, 1 de octubre de 2010

EJERCICIO DE POLÍTICA FICCIÓN


            Casi se me atraganta la comida cuando el otro día oí en una televisión de ámbito nacional que la ONU había nombrado una embajadora encargada de establecer contacto con extraterrestres, alienígenas, marcianos o como quiera que la corrección política estime denominar a los seres procedentes del espacio exterior. La noticia, publicada inicialmente por The Sunday Times y reproducida después por varios medios españoles, señalaba que la persona designada para tan etérea tarea era la astrofísica malasia Mazlan Ohtman, que por el momento sólo se ha encargado de desmentir la noticia. Se trataba, por lo visto, tan solo de un rumor que, cual objeto volador no identificado, ha sido capaz que de tomar tierra en las redacciones de los periódicos y recorrer medio mundo a través del teletipo.
Pero, como en todo rumor, algo de cierto hay en la noticia de The Sunday Times, ya que Mazlan Ohtman es actualmente la directora de la Oficina de Naciones Unidas para el Espacio Exterior (UNOOSA) y, por tanto, el ahora desmentido mandato para relacionarse con seres venidos de otros mundos no hubiera sido sino una competencia más en el estelar cargo que ocupa.
Sin embargo, en España no es la astrofísica malasia quien ocupa estos días a los medios sino el paseo orbital por el juzgado de los noventa y cinco astros del Caso Malaya, que cual  muertos vivientes y brazo incorrupto de la corrupción, se exhiben en el escaparate mediático.
            Y hablando de muertos vivientes y corrupción política, esta semana hemos conocido que Don José Amedo, el resucitado, recibió en 1996 de Don José María Txiki Benegas, a la sazón secretario de relaciones políticas e institucionales del PSOE, 35 millones de pesetas (211.000 euros) como anticipo de los 600 millones que cobraría por desdecirse de sus declaraciones sobre la implicación del Gobierno en la trama GAL y manifestar en rueda de prensa que había sido coaccionado por el juez Garzón y el director de este periódico. Como prueba ha quedado una grabación que no es ningún ejercicio de psicofonía del cuarto milenio, sino la propia voz de Txiki Benegas que cobra nueva vida: "Cambias tu declaración, te cargas a Garzón y Pedro J., te damos el indulto y te resolvemos la vida”.
            Y mientras rebuscaba en mi memoria si alguna vez existieron las pesetas, si alguna vez operaron los GAL y si hubo alguna vez terrorismo de Estado, en esta semana extraña de contactos con extraterrestres y de corrupción terrícola, me llega desde las lejanas tierras del sol naciente las inconfundibles palabras del Lehendakari Patxi López, quien, en relación con la mesa inter partidos planteada por Urkullu para analizar el alto el fuego de ETA, dijo que en caso de producirse ésta, "ya veríamos" cuál sería la postura del Gobierno vasco, pero que no es partidario de hacer "ejercicios de política ficción que sólo sirven para buscar unas diferencias que de momento no existen".
            Pues bien resulta que a mí, qué le voy a hacer, siempre me han gustado las historias de política ficción. Me ha encantado siempre indagar en las oscuras tramas de terrorismo de estado, en los largos y pegajosos tentáculos de la corrupción política, en toda aquella realidad que supere la ficción. Por eso, me resulta particularmente atrayente la noticia del supuesto nombramiento de una embajadora para las relaciones con el mundo exterior, siempre que ello no sea pretexto para no hacer frente a los múltiples conflictos que tenemos los propios terrícolas
Y, en fin, si el mundo no parece considerar ya como Política Ficción el hecho de que la ONU pueda estar preparándose para posibles encuentros en la tercera fase, si aceptaría incluso que Naciones Unidas entablase relaciones con seres que como ET solo añoran su casa y piden un teléfono, ¿Por qué consideramos Política Ficción establecer encuentros en la tercera fase con ETA, que también está dispuesta a arreglar su propia etxea y solo pide que alguien se ponga al teléfono?