viernes, 1 de octubre de 2010

EJERCICIO DE POLÍTICA FICCIÓN


            Casi se me atraganta la comida cuando el otro día oí en una televisión de ámbito nacional que la ONU había nombrado una embajadora encargada de establecer contacto con extraterrestres, alienígenas, marcianos o como quiera que la corrección política estime denominar a los seres procedentes del espacio exterior. La noticia, publicada inicialmente por The Sunday Times y reproducida después por varios medios españoles, señalaba que la persona designada para tan etérea tarea era la astrofísica malasia Mazlan Ohtman, que por el momento sólo se ha encargado de desmentir la noticia. Se trataba, por lo visto, tan solo de un rumor que, cual objeto volador no identificado, ha sido capaz que de tomar tierra en las redacciones de los periódicos y recorrer medio mundo a través del teletipo.
Pero, como en todo rumor, algo de cierto hay en la noticia de The Sunday Times, ya que Mazlan Ohtman es actualmente la directora de la Oficina de Naciones Unidas para el Espacio Exterior (UNOOSA) y, por tanto, el ahora desmentido mandato para relacionarse con seres venidos de otros mundos no hubiera sido sino una competencia más en el estelar cargo que ocupa.
Sin embargo, en España no es la astrofísica malasia quien ocupa estos días a los medios sino el paseo orbital por el juzgado de los noventa y cinco astros del Caso Malaya, que cual  muertos vivientes y brazo incorrupto de la corrupción, se exhiben en el escaparate mediático.
            Y hablando de muertos vivientes y corrupción política, esta semana hemos conocido que Don José Amedo, el resucitado, recibió en 1996 de Don José María Txiki Benegas, a la sazón secretario de relaciones políticas e institucionales del PSOE, 35 millones de pesetas (211.000 euros) como anticipo de los 600 millones que cobraría por desdecirse de sus declaraciones sobre la implicación del Gobierno en la trama GAL y manifestar en rueda de prensa que había sido coaccionado por el juez Garzón y el director de este periódico. Como prueba ha quedado una grabación que no es ningún ejercicio de psicofonía del cuarto milenio, sino la propia voz de Txiki Benegas que cobra nueva vida: "Cambias tu declaración, te cargas a Garzón y Pedro J., te damos el indulto y te resolvemos la vida”.
            Y mientras rebuscaba en mi memoria si alguna vez existieron las pesetas, si alguna vez operaron los GAL y si hubo alguna vez terrorismo de Estado, en esta semana extraña de contactos con extraterrestres y de corrupción terrícola, me llega desde las lejanas tierras del sol naciente las inconfundibles palabras del Lehendakari Patxi López, quien, en relación con la mesa inter partidos planteada por Urkullu para analizar el alto el fuego de ETA, dijo que en caso de producirse ésta, "ya veríamos" cuál sería la postura del Gobierno vasco, pero que no es partidario de hacer "ejercicios de política ficción que sólo sirven para buscar unas diferencias que de momento no existen".
            Pues bien resulta que a mí, qué le voy a hacer, siempre me han gustado las historias de política ficción. Me ha encantado siempre indagar en las oscuras tramas de terrorismo de estado, en los largos y pegajosos tentáculos de la corrupción política, en toda aquella realidad que supere la ficción. Por eso, me resulta particularmente atrayente la noticia del supuesto nombramiento de una embajadora para las relaciones con el mundo exterior, siempre que ello no sea pretexto para no hacer frente a los múltiples conflictos que tenemos los propios terrícolas
Y, en fin, si el mundo no parece considerar ya como Política Ficción el hecho de que la ONU pueda estar preparándose para posibles encuentros en la tercera fase, si aceptaría incluso que Naciones Unidas entablase relaciones con seres que como ET solo añoran su casa y piden un teléfono, ¿Por qué consideramos Política Ficción establecer encuentros en la tercera fase con ETA, que también está dispuesta a arreglar su propia etxea y solo pide que alguien se ponga al teléfono?

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