viernes, 5 de noviembre de 2010

NOTAS NECROLOGICAS


            En la festividad de Todos los Santos y del día de difuntos, que hace poco celebramos, se recuerda a las personas fallecidas, pero se olvida a menudo a los animales y las cosas que se nos han ido. A ese luctuoso fin van dirigidas estas notas necrológicas.
            Empecemos recordando a los animales difuntos y, en primer lugar, a Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno que murió tras la Batalla del Hidaspes en el año 326 a. C. Recordemos también a la oveja Dolly fallecida en 2003, que fue el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. Tengamos presente igualmente al oso Bart the Bear, que actuó en películas como Colmillo Blanco, El Oso o El Clan del oso cavernario. Y también al palomo Gullermo de Orange, miembro del servicio secreto británico y condecorado por entregar un mensaje que en 1944 salvó la vida de más de 2.000 soldados en la Batalla de Arnhem. Y al pollo Mike que sobrevivió 18 meses, de abril de 1945 a marzo de 1947 después de que su dueño le cortara la cabeza. Y a Abul-Abbas, el  elefante asiático que el Emperador Carlomagno recibió como regalo de parte del califa de Bagdad, Harún al-Rashid, en el año 798. Y a la madrileña Chu-Lin, la primera cría de oso panda que nació en cautividad en Europa. O al barcelonés Copito de Nieve, el único gorila albino del mundo del que se tenga noticia.
            Pero hoy queremos recordar especialmente al pulpo Paúl que no hace aún muchas fechas  nos ha dejado para siempre. El pulpo Paúl  nació un buen día de enero de 2008 y murió de muerte natural el 26 de octubre de 2010. Descanse en paz.
Durante su vida Paúl trabajó con ahínco prediciendo los resultados de la selección alemana de fútbol en competiciones internacionales, y en concreto en la Eurocopa 2008 y el Mundial de fútbol 2010. Pues bien, el cefalópodo Paúl acertó los ocho emparejamientos que se le propusieron. No obstante, fue tanta la trascendencia mediática de sus facultades adivinatorias y tanto el desgaste psíquico y físico del octópodo que, atendiendo seguramente a las demandas de éste, sus cuidadores comunicaron que no volvería a realizar más pronósticos tras el campeonato mundial de fútbol. En España el fallecimiento del Pulpo Paúl, llamado cariñosamente PP, ha supuesto una conmoción nacional. No en vano, siempre será recordado por el triunfo de la Roja que se atrevió a predecir.
En fin, hoy Paúl está considerado en todo el mundo el mejor representante de las artes adivinatorias y proféticas desde los tiempos del oráculo de Delfos, la mítica Sibila, el profeta Isaías o el maestro Nostradamus. Que Neptuno lo tenga en su seno.
            Pero no podíamos olvidar en estas notas necrológicas a los objetos, a las cosas queridas que nos han abandonado. Hace algunos días conocimos la noticia de la muerte de toda una familia, la familia japonesa Walkman de reproductores de música, que no pudo resistir el impacto de los potentes MP3 o MP4 que se le pusieron delante. La familia Walkman se había extendido por los cinco continentes; paseado por nuestras calles y entrado en nuestras casas, pero la nueva era digital se ha llevado, como si de una peste se tratase, a esta familia de profundas raíces analógicas. Hoy lloramos aquí su pérdida. Como lloramos también a aquel Seiscientos que fue testigo del tímido desarrollismo franquista, a aquel Dos Caballos, apellidado Cuatrolatas, para gente encantadora o a aquel Simca 1000 que dificultaba nuestros progresos amatorios. Hoy todos estos autos difuntos y otros muchos más están abandonados en algún cementerio de coches o han sido convertidos en chatarra.
Y recordemos finalmente a nuestro ordenadores y móviles. Muchos de ellos han muerto por un impacto contra el suelo o un virus malicioso. En vano, hemos tratado de reanimarlos, a modo de desfibrilador, formateando el disco duro, cambiando la placa base o haciendo un transplante de batería. Hoy los recordamos aquí a todos. Pero con su muerte estos aparatos se llevan consigo la memoria con todos los contactos y amistades. O sea, las personas.
Erpin

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