Pongamos que la dirección del ente EITB toma una decisión antológica y ontológica, como es la de reunir a un selecto grupo de creativos y asesores para dar respuesta a las grandes preguntas del ente televisivo vasco: qué somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Pongamos que me cuelo en tan filosófica reunión. Lo que van a leer a continuación es el acta ficticia y subjetiva del desarrollo de la misma.
Da inicio a la sesión el director de ETB señalando que el objetivo de la misma es analizar las causas de la pérdida de audiencia en ETB y hacer propuestas para invertir la tendencia. Se produce un silencio incómodo hasta que un asesor, designado a dedo, se ve en la obligación de romper el hielo: “Creo –dijo- que la actual situación de ETB se debe a los ataques sistemáticos que está lanzando el PNV contra la televisión vasca por intereses políticos y empresariales”. Se oyen algunos murmullos de aprobación.
Interviene después un técnico acostumbrado a los vaivenes políticos. “Hay un factor importante -dijo midiendo las palabras- que ha influido en el descenso de audiencias en todas las televisiones generalistas, que es la aparición de la TDT”. En ese momento suena un teléfono móvil. Compruebo aliviado que no es el mío.
Levanta a continuación la mano un creativo algo despistado y no muy bien visto, quien lanza una pregunta mitad retórica y mitad socrática: “A veces me pregunto quiénes son los espectadores de ETB, cuál es nuestra audiencia”. Y deja ahí la pregunta, colgando en el aire, entre murmullos de desaprobación. El presidente interviene entonces para recordar que durante la lluvia de ideas es necesario suspender en un primer momento la crítica, animando al aludido a que se explique.
El despistado, que muy bien podría haber sido quien esto suscribe, se lamenta entonces de su impenitente incontinencia verbal, pero ya no tiene remedio y, tras aclararse la garganta, comienza su perorata: “En Euskadi existen dos comunidades –dijo, recurriendo a un concepto muy utilizado en el argot socialista- Y existen, por tanto, también dos audiencias, la que vive y observa la realidad en clave estatal y la que lo hace en clave vasca”. Nuestro despistado protagonista nota todas las miradas clavadas en él y continúa: “ETB ha sido un referente televisivo para esa comunidad que ve las cosas con una perspectiva vasca. Para quien vive y siente en clave española ya están otras cadenas, de la Uno a la Sexta. Pues bien, en mi opinión, la ETB actual enfoca la realidad vasca desde una óptica estatal. En una palabra, hemos convertido el Teleberri en Telenorte”. Nuestro personaje se pregunta si no habrá ido demasiado lejos, porque nota tensión en el ambiente, pero ya está lanzado: “En estos momentos muchos votantes del PNV, EA, Aralar y de la Izquierda Abertzale no ven ETB y los votantes del PP y PSE, nada acostumbrados a ver ETB prefieren ver el original español antes que la fotocopia vasca”
“Bueno ¿Y qué propones? –dijo el Director- Brevemente, por favor, que hay palabras pedidas”. Atropelladamente, el aludido dijo: “Por ejemplo, en ETB no sale nadie de la Izquierda Abertzale. Eso, además de ocultar parcialmente la realidad de nuestro país, elimina de golpe unos 100.000 espectadores. Propongo que se dé la palabra, por ejemplo, a gente de Batasuna favorables al abandono de la violencia, como Rufi Etxebarria. Y una última cosa: El discurso del Rey se ve en todas las cadenas españolas ¿Por qué darlo también en ETB? ¿No contribuimos con ello al incremento de audiencia de la TDT?”
Unos días después, nuestro despistado creativo vio con sorpresa que Rufi Etxebarria era entrevistado en Radio Euskadi por “interés informativo”, y sin embargo sabe que el discurso del Rey se mantendrá en ETB ¿Será acaso también por interés informativo?
Erpin
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