viernes, 1 de julio de 2011

NOTA

Esta es la última columna del curso 2010-11. Volveremos en septiembre.                                                                    
Durante el verano colgaré en este blog algunos comentarios que colocaré en la página DE MEDIO A MEDIO (Lectura de prensa) ¡Felices vacaciones!              

viernes, 24 de junio de 2011

DEL TOMAHAWK A LA AIZKORA

Reconozco que he visto muchas “pelis” de indios y vaqueros. Demasiadas, quizás. De ahí me viene la arraigada idea de que los indios son los malos de la película; tribus salvajes y belicosas que espiaban agazapados tras los riscos, atacaban las caravanas de colonos y cortaban cabelleras sin piedad. Tal es así que las películas posteriores que se esforzaban en presentar el lado bueno de los indios no han logrado del todo desterrar -¡Cuánto nos cuesta desaprender!- aquella primitiva idea del salvajismo sanguinario de los pieles rojas.
Lo malo es que esa imagen guerrera y vengativa de los nativos de Norteamérica ha quedado acuñada, a través del lenguaje, en nuestro inconsciente colectivo. Porque si les pregunto qué palabra india recuerdan, posiblemente solo les venga a la cabeza tomahawk, nombre del hacha de guerra que se dedicaban con fruición a desenterrar. Y, sin embargo, desconocemos cómo se decía en lengua hopi, pongamos por caso, pipa de la paz, posiblemente porque los hopi eran un pueblo pacífico y de poco interés, por tanto, para los western.
La prueba del algodón de que asociamos a los indios con la guerra es que incluso las más modernas y sofisticadas armas de momento han sido bautizadas con nombres indios. Ahí están, por ejemplo, los misiles de crucero Tomahawk que tan famosos se hicieron durante la operación Tormenta del desierto. Pero no es el único caso. Porque ahí está también los helicópteros de ataque Apache que están haciendo de las suyas en Libia. En fin, hasta el nombre de los indios navajos, que denominaba únicamente al pueblo que sembraba los campos cerca de los ríos, abona en nosotros trágicas historias de navajeo.
Pues bien, para no variar la tendencia, cuando el nuevo comandante del séptimo de caballería, Barack Obama, decidió cazar y dar marile al enemigo publico number one, Osama Bin Laden, no tuvo otra ocurrencia que bautizar la acción como Operación Gerónimo. Quizás recuerden que Gerónimo fue un gran jefe apache que se entregó ante el general Miles en 1886, a cambio de su traslado a Florida y la promesa de que a su gente se le permitiera volver a su tierra de Arizona. Quizás no recuerden tanto que la causa de sus fechorías y su implacable odio a los blancos comenzó cuando las tropas españolas mataron a su madre, su mujer y sus tres hijos.
En fin, la relación de los nombres indios con el mundo de la guerra ha tenido también gran aceptación en las verdes praderas de Euskadi. Tanto es así que el que desenterró el hacha de guerra tras los acuerdos de Lizarra y comandó la mortal incursión en las áridas pistas de Barajas fue un jefe de la tribu etarra apodado Txeroki. El asunto no es casual. El nombre de los cherokees alude a la gente que vive en la cueva, como hacía Txeroki en la clandestinidad y continúa haciendo actualmente en Navalcarnero.
Sin embargo, y según se ha conocido a través de un medio muy bien establecido en Fort Moncloa,  Garikoitz Aspiazu Txeroki ha tomado la decisión de salir de la cueva. Sus palabras no pueden ser más significativas: “La lucha armada ya no procede”. Y redondea así su tesis: "Lo mismo que hemos estado cincuenta años con la estrategia de la lucha armada, ahora toca cambiar de estrategia, quizá por otros cincuenta años".
Estas palabras indican con claridad que hasta los más duros guerreros de ETA se han caído del caballo y han decidido –un poco tarde, por cierto- enterrar el hacha de guerra, esa aizkora que aparece en su logotipo abrazada por una serpiente. Un hacha que recuerda de algún modo al tomahawk de los indios y un áspid que era el símbolo de los Sioux o pueblo serpiente.
En fin, esperemos que los rastreadores internacionales comprueben que, en efecto, la aizkora de ETA está enterrada y bien enterrada y confiemos igualmente en que el Gobierno provisional de España y las tribus rebeldes de ETA puedan llegar cuanto antes a fumar la pipa de la paz. Porque mucha gente, que ha visto ya demasiadas películas de indios y vaqueros en las praderas de Euskadi, quiere y desea que Txeroki sea el último mohicano. 
Erpin

viernes, 17 de junio de 2011

FEÍSMO FOTOGRÁFICO


Se empieza diciendo que el retrete es un trono, que la arruga es bella y se acaba diciendo que el arte, como el oso, cuanto más feo más hermoso. Es el enaltecimiento del feísmo. Y de eso vamos a hablar hoy, de una modalidad de feísmo artístico, que es el feísmo fotográfico.
El feísmo fotográfico, y concretamente el retratismo de inspiración feísta, surge por oposición al guapismo digital, que utiliza el photoshop para suprimir arrugas, quitar ojeras, oscurecer canas o eliminar michelines. La diferencia estriba en que la fotografía feísta no necesita de trucos informáticos para presentar a una persona más vieja, más antipática o más desagradable. Se conforma con hacer decenas de fotos de la persona retratada y elegir luego aquella en la que esté menos favorecido. Existen además trucos caseros para conseguir que el retratado salga feo. Basta con elegir su lado malo –todos tenemos un lado menos bueno- utilizar el picado o contrapicado, según el efecto que se quiera conseguir, o simplemente manejar el zoom para acercar o alejar en exceso al personaje del espectador.
Sin embargo, la diferencia fundamental entre el guapismo y el feísmo fotográfico reside en que el primero prepara al sujeto para la sesión fotográfica, espera a que esté convenientemente sentado, le ayuda en la posición de la cara y le invita a que sonría. O sea, le enseña a posar. En cambio, el segundo opta por elegir ese momento incómodo en el que alguien está sentándose, se vuelve hacia quien está al lado, arquea en demasía las cejas o muestra algún rictus extraño. Ya no es la foto la que sale movida, sino que es el sujeto el que es atrapado en una instantánea poco amable de su movimiento espontáneo.
En fin, cuando veo a Zapatero, al que siempre hemos visto paseando su optimismo antropomórfico con la ayuda de sus cejas, y le veo ahora más ceñudo, decaído, demacrado o envejecido, más feo, en suma, me pregunto si ello es debido al terrible peso de la responsabilidad por la crisis o es que los medios de comunicación quieren mostrar interesadamente la imagen del presidente como un político acabado.  
Y es que la conveniente combinación de guapismo y feísmo fotográficos nos permite enseguida saber si un medio de comunicación es favorable al líder de la oposición o al presidente de gobierno e incluso, dentro de un mismo partido, por qué tendencia se inclina, según el diferente tratamiento icónico dado, por ejemplo, a Rubalcaba frente a Chacón o a Rajoy frente a Aznar.
Sirvan, en fin, estas disquisiciones de improvisada y casera teoría de la imagen para presentar a nuestro personaje de hoy, Antonio Basagoiti, que se ha mostrado últimamente como un gran aficionado a la fotografía y al retrato.  No en vano, ha anunciado que va a presentar una moción en los ayuntamientos y juntas de Euskadi “para que todo el mundo se retrate”. En esa moción, a la que se ha sumado el PSE, se pretende que todos los grupos políticos, léase Bildu, realicen “una condena de los 857 asesinatos cometidos por ETA”, “la reprobación de su historia de terror” y la “disolución incondicional de la banda”.   
Aun estando de acuerdo, cómo no, con los términos de dicha moción, me pregunto, sin embargo, cuál es el objetivo que busca el fotógrafo. Porque Bildu ha dado en los últimos tiempos pasos apresurados para pasar la prueba del algodón democrático y poder estar presente en las instituciones; y en ese camino ha rechazado sin ambages todo tipo de violencia, incluida la de ETA. Es igualmente cierto que a la Izquierda Abertzale le queda aun bastante por andar en su camino democratizador y que le no vendría mal a su militancia más díscola un cursillo de aggiornamento y respeto personal e institucional. Pero esto exige su tiempo. De hecho a muchos miembros del PP les cuesta aun horrores condenar aquellos años de placidez del franquismo.
Por eso, creo que el objetivo de esta moción no es que la gente de Bildu se retrate, sino que no les dé tiempo a colocarse bien, que les pille con el pie cambiado, que no puedan poner su mejor cara y tengan dificultades para acomodar el gesto. O sea, que salgan mal en la foto. 
Erpin

viernes, 10 de junio de 2011

MOVER LAS CARTAS


La política es un juego; un juego de estrategia, de habilidad y, por qué no, también de azar. Y bastante azaroso, por cierto. Lo malo es que puede resultar un poco aburrido si siempre son los mismos los que barajan y no se cambian las reglas de juego. Y no solo aburrido, sino también indignante. Porque eso de que la partida sea siempre cosa de dos y que ambos se repartan alternativamente los juegos, llega a mosquear. De ahí que los jóvenes del Yes, we camp -que no Yes, we Camps- hayan decidido no participar en ese juego y campar a sus anchas.
Porque hoy la política española es un mero juego de damas –el ajedrez está muy por encima de sus posibilidades- donde unas veces ganan blancas y otras veces, negras. De vez en cuando, y para variar, se ponen a jugar al ratón y el gato, y, entonces, uno de los contrincantes puede obtener la mayoría absoluta, lo que le permite hacer solitarios durante cuatro años.
En algunos sitios, incluso, ni siquiera llegan a jugar la partida y lo apuestan todo al cara o cruz, como ha sucedido –valgan cuatro ejemplos- en el pueblo abulense de San Bartolomé de Béjar, en los pueblos granadinos de Lújar y Carataunas o en el pueblo alavés de Navaridas.
Sin embargo, el juego suele ser bastante más complicado en el País Vasco y en Navarra, porque en estos sitios suelen participar más jugadores y, en ocasiones, llegan a juntarse hasta siete u ocho contrincantes con posibilidades de triunfo.
Ahora bien, en la partida que tuvo lugar en Euskadi el día 22 de mayo solo quedaron cuatro jugadores con posibilidades de sumar algún juego: PP, PSE, PNV y Bildu. Ello configura un bipartidismo al cuadrado o, si lo prefieren, un cuarteto de mus, en el que se  pueden formar distintas parejas, atendiendo al eje nacional, al eje derechas versus izquierdas o incluso a un tercer eje de carácter transversal.
Pues bien, sin haber empezado siquiera el verdadero juego de cartas, PP y PSE expresaron ya su deseo de formar pareja de hecho. Y luego invitaron al PNV a jugar con ellos para impedir que ganase Bildu. Pero el PNV no terminaba de ver claro cómo podían jugar al mus tres contra uno. Por su parte, Bildu, queriendo acercarse al PNV, le ofreció su ayuda para que se anotase un buen tanto en Álava. Algunos observadores pensaron que la partida ya estaba montada: Nacionalistas contra Españolistas. Mientras tanto, Urkullu y Erkoreka se iban de “excursión” a Madrid para jugar al mus con Zapatero y Rubalcaba.
Y, en fin, sin conocerse aún cuál es el resultado de esas partidas madrileñas, hace unos días Urkullu lanzó un órdago: El PNV apostaría por sus propios candidatos en todas las mesas de juego, tanto municipales como forales. En fin, así no había modo de jugar al mus, ni de montar una partida decente. La pareja PP-PSE puso el grito en el cielo. Que eso era en la práctica caer en brazos de Bildu.y no sé cuántas cosas más. Los de Bildu, por su parte, tampoco estaban muy contentos y no se fiaban demasiado de Urkullu al que calificaban poco menos que de tahúr. Eso es al menos lo que cabe deducir del elogio gratuito que le dedicó Urizar en Radio Euskadi: “El PNV sabe jugar bastante bien las cartas”. 
El caso es que, un día después, Pastor anunció que, “si el PNV no volvía a la cordura”, ellos también votarían a sus propios candidatos en todos los tapetes institucionales. Ya ven, en fin, que aquí sentarse a jugar al mus –y no solo al mus- es una empresa poco menos que imposible. Eso sí, no te aburres. Aquí puede ganar cualquiera en cualquier sitio, lo que indudablemente da muchos alicientes al juego.
Pues bien, con este interesante panorama y, siempre que, fruto de las excursiones a Madrid, no se forme antes del sábado una pareja trasversal PNV-PSE –opción por la que sigo apostando y de la cual rendiré cuentas- los cuatro contendientes principales no tendrán más remedio que jugar al mus francés. ¿Qué no saben cómo se juega al mus francés? Pues, muy sencillo; es como el mus tradicional, con envites, órdagos y cosas de esas, pero con una importante ventaja: Cada uno juega para sí.
Erpin

viernes, 3 de junio de 2011

VÁYASE, SEÑOR VALDANO

Caí en la cuenta el otro día, mientras caminaba, con prisa, por una calle concurrida. En la calle hay dos tipos de personas: los que apartan y los que se apartan. Los que apartan, o sea, los apartadores, van por la calle avasallando y no dudan, si es necesario, en utilizar los codos para pasar los primeros. Los que se apartan o apartados, por su parte, bastante tienen con esquivar los golpes y orillarse con mal disimulado enfado. Pues bien, lo que en la calle es normal, los políticos y los famosos lo han elevado a la categoría de normal, que diría Adolfo Suárez.
Miren, si no, lo que le ha pasado a Valdano, director deportivo y portavoz del Real Madrid. Los que leen el Marca lo sabrán perfectamente. Resulta que a Valdano no le gustaban los métodos agresivos y el estilo altanero del entrenador Mourinho, cosa en la que coincido, y no dudó en decirlo con claridad. Pero, Mourihno, que no admite a nadie que le haga sombra, contraatacó y condicionó su permanencia en el club a que se le otorgasen plenos poderes, a saber, la dirección deportiva, el control de fichajes, la portavocía y la dirección técnica. Y el presidente Florentino Pérez, que de apartar sabe más que de ser apartado, optó por sacrificar a Jorge Valdano, al que no le ha valido ser una bellísima persona en el campo y fuera de él. En una palabra, Valdano se ha ido y el técnico portugués se ha quedado con todo el poder. El propio Florentino lo ha explicado perfectamente: “La nueva organización funcionará si apostamos por un técnico potente”. 
Una batalla semejante se ha desatado en los terrenos de juego de Ferraz, donde dos ministros, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacon, querían suceder al dimisionario Zapatero, como secretarios generales del PSOE y candidatos a la presidencia de gobierno. El primero era un viejo zorro de la política, un político con mano de hierro en guante de seda, un hombre que tenía en sus manos el ministerio del interior, la vicepresidencia primera de gobierno y la portavocía del consejo de ministros. La segunda era una política joven, que había sabido conciliar a la perfección su labor pública y su vida privada y que había logrado sin grandes alardes mantener a raya, desde el ministerio de defensa, a gente con muchos galones. Y, claro, los dos querían subir a lo más alto, como si de Juanito o Edurne se tratase.
La cosa estaba empatada. Rubalcaba era un hombre de aparato y Chacón era mejor vista por las bases. Pero el primero tiene más conchas que las Islas Galápagos y movió todo el aparato para impedir unas primarias inciertas. Se sirvió, para ello, de Patxi López, quien sabe también mucho de apartar a la lista más votada. El mundo se tambaleaba, la dimisión de Zapatero era cuestión de días y el adelanto electoral, inevitable. En esa tesitura, Carme Chacón, decidió quitarse de medio con rabia contenida y el leve anuncio de una lágrima. Y, claro, Zapatero no ha tardado en deshacerse en elogios a Rubalcaba: “Es un esprinter, capaz de ganar las elecciones en diez meses”.  O sea, más que un Abel Antón, es un adelantón.
En la bahía de la Concha, por su parte, ha tenido lugar también una pequeña, pero importante, batalla naval por la alcaldía. Los socialistas, que no habían enviado sus naves a luchar contra los elementos, vieron como el ciclón Bildu agitaba las olas hasta levantar un auténtico tsunami electoral. El capitán de corbeta, Odón Elorza, que llevaba el timón donostiarra a su aire y, en bastantes ocasiones, en contra de las directrices del almirante Patxi López, se ha encontrado de repente sacudido de babor a estribor, de estribor a babor, de proa a popa. En esas circunstancias, el veterano capitán donostiarra ha optado por abandonar el barco y subirse a una lancha salvavidas. Pero el almirantazgo ya ha nombrado en su lugar al contramaestre Ernesto Gasco, que era el décimo en mando de la tripulación. Para ello ha sido necesario apartar a dos compañeros que le precedían en el escalafón y que nada han podido hacer, los pobres, para evitar los bandazos y las órdenes de la dirección del partido.
Sirvan, pues, estos tres ejemplos para demostrar que, aunque estos días se ha hablado mucho de dedazos, han sido muchos más los codazos.
Erpin

viernes, 27 de mayo de 2011

MIRANDO HACIA ATRÁS SIN IRA

            Miro hacia atrás sin ira, echo la vista a la campaña electoral y me pregunto qué he sacado  en limpio de ahí. Porque pienso que de las campañas hay que sacar siempre algo en limpio. Al menos, según mi experiencia, así ha sido hasta ahora.
Al principio, nada más venir la democracia, me dedicaba a ir a los mítines de todos los partidos y aquello era una auténtica fiesta. No había servicio de orden y hasta te dejaban intervenir. Eran años en que solía pedir el programa de cada partido y, si tenía tiempo, me dedicaba a subrayarlos, compararlos y hacer anotaciones. Era aburridísimamente divertido. Pero la fiebre juvenil aquella pasó pronto.
Luego, cuando mis hijas eran pequeñas, siempre conseguía, con el pretexto  de que era para las niñas, caramelos, con o sin palito, y globos de colores atados a una cuerda. Recuerdo que mis hijas, con la inocencia que da la infancia y el pluralismo global que los adultos hemos perdido, lucían globos del PSOE, PP y PNV, todos juntos en animada compañía. Más tarde, era yo mismo el que me dedicaba a pasar por los stands de los partidos para coger insignias, llaveros, encendedores y, sobre todo, bolígrafos de los diferentes partidos, que, aunque escribían igual de mal, saciaban mi afán acaparador. Por aquella época ya había caído en la cuenta de que eso es lo único tangible que se podía sacar de las campañas electorales.
Una vez, incluso, en una txozna del PNV me invitaron a un pintxo de tortilla y un vino. Fue una campaña memorable. En otra ocasión me dieron una camiseta, no recuerdo bien de qué partido, pero creo que no he llegado a ponérmela  ni una sola vez, ni siquiera en la intimidad. Lo que casi todos los años he traído a casa, eso sí, es alguna rosa roja, que, más que lema floral del partido socialista, se ha convertido en mi caso en un rito y un símbolo de la campaña electoral.
            Pero este año ni flores, ni globos, ni bolígrafos, ni pintxos de tortilla. Y mira que lo he intentado. Lo que pasa es que esta vez no me he detenido en minucias y me he centrado en la caza mayor. Porque he visto que lo que ahora se estila es hacer almuerzos-mitin, meriendas-mitin y cenas-mitin. Y, claro, yo me he arrimado a alguno de esos gastronómicos mítines a ver si caía algo, pero me he dado cuenta de que es más fácil colarse en una boda; porque, aunque nadie te conozca, siempre habrá quien piense que vienes de parte de la novia. En cambio, vas a un mitin-merienda del PP, pongamos por caso, y, si alguien te pone mala cara, ¿Cómo vas a decirle que vienes de parte del PSOE?
            En una palabra, he llegado a la conclusión –errónea, por cierto- de que en esta campaña electoral, por primera vez desde la instauración de la democracia, no he sacado nada en limpio.
            Y, sin embargo, me pongo a reflexionar –que ahora el día de reflexión es después de las elecciones- y veo que sí, que, como no podía ser de otro modo, también en esta campaña he sacado algo en limpio. Les extrañará, quizás, pero me he dado cuenta de que durante la campaña tengo más tiempo libre. Y ¿Saben por qué? Porque los periódicos me duran menos. Leo la portada, veo alguna noticia local, me detengo en alguna otra de internacional, consulto el programa de la tele y todas las páginas de campaña -que si Rajoy ha dicho esto, que si Zapatero le ha contestado lo otro- me las salto. Y, claro, así termino el periódico en un pispás.
            Porque, durante la campaña, los periódicos tienen la sana costumbre de poner todas las noticias electorales bajo un mismo epígrafe, elecciones 22-M, por ejemplo, y, si no te interesa,  puedes pasar página. Es toda una ayuda. Lo malo viene después, cuando se termina la campaña y aparecen las noticias mezcladas con la propaganda. En ese caso es muy difícil separar el grano de la cizaña y muchas veces tienes que leer todo el artículo para ver si es gato o liebre.
Así que, ya puestos, no me importa que venga otra campaña electoral, esa que el PP se empeña en adelantar en Madrid y no aquí, y no me importa, porque así voy a disfrutar de más tiempo libre. Y porque pienso sacarme la espina de no haber estado en ninguna cena-mitin de esas.
Erpin (Columna publicada el 27-05-2007)

viernes, 20 de mayo de 2011

LA PORRA

Desde que predije que el Tribunal Constitucional permitiría a Bildu concurrir a las elecciones, estoy que me salgo. Claro que aquello no era demasiado complicado, al fin y al cabo era como jugársela a cara o cruz o apostar a rojo o negro en la ruleta. Lo de ahora es más difícil, pero, como jugador que está en racha, estoy dispuesto a apostarme ahora el caserío y las vacas en los resultados electorales del domingo en Euskadi
Les cuento. Seis amigos hemos hecho una porra sobre quiénes serán los tres diputados generales y los tres alcaldes de las capitales vascas, o sea, una apuesta a seis resultados, como seis son también los jueces del TC que dieron luz verde a Bildu y cuyas fotos vemos a diario en los periódicos y TDT más diestros. En realidad, nuestra idea era hacer una porra sobre el vencedor del Giro, pero cambiamos de apuesta, al ver que todos dábamos ganador a Contador.
Pues bien, estoy tan convencido de que voy a hacer pleno en mi apuesta que me atrevo a hacerla pública para ustedes. Ahí va: Las alcaldías de Gasteiz, Bilbao y Donostia las ocuparán, respectivamente, Patxi Lazcoz, Iñaki Azkuna y Odón Elorza y los tres diputados generales serán, por el mismo orden, Xabier Aguirre, José Luis Bilbao y Markel Olano. Sí, ya sé que esos son los mismos que están ahora. Es lo que me dijo mi amigo el depositario cuando le entregué mi apuesta en una servilleta de papel, pero es que creo, a pies juntillas, que va a ser así. Y se lo voy a explicar a ustedes, como hice con mi amigo, que es quien guarda la pasta de la porra.
Pero vayamos por partes, como dicen que dijo Jack el destripador. En primer lugar, y aquí me lo juego todo, creo que la presencia de Bildu en las elecciones, la posible reinterpretación de la doctrina Parot y otros previsibles movimientos en la misma línea, como el tema de la verificación internacional, van a terminar por romper el Pacto por el Cambio en Euskadi. En las manos del PP estaría decidir cuándo y cómo oficializa la ruptura para que parezca que ha sido el PSE quien ha roto el pacto, pero la ruptura, en mi opinión, está cantada. Como veis, estoy sobrado.
En segundo lugar, creo que los resultados de la coalición Bildu van a ser espectaculares y no sería extraño incluso que fuera la fuerza más votada en Gipuzkoa, lo que dará mucho que  hablar a los tertulianos que creen que eso es dar dinero a ETA. En fin, ya veis que el pulpo Paul a mi lado era un simple cefalópodo. 
Y en tercer y último lugar, preveo que el PSE va a sufrir un moderado descenso de votos, que la presencia de Bildu va a hacer que el PNV también se resienta y que el Partido Popular va a obtener unos resultados, gutxi gora behera, similares a los actuales. Ya veis que estoy imparable.
Pero sigo. Ante este previsible panorama, surge una importante dificultad ¿Cómo va a aguantar Patxi López como Lehendakari dos años más sin el apoyo del PP? Pues bien, tengo la corazonada, esa inquebrantable fe en la suerte del jugador empedernido, de que el PNV está dispuesto a tragar sapos y culebras y sostener a Patxi López en Ajuria-Enea hasta el fin de mandato. Pero no gratis, claro.
La contrapartida sería, siempre que los números den para ello, dejar en manos del PNV la disputada diputación de Gipuzkoa y la no menos disputada de Álava, ya que la diputación vizcaína no corre ningún peligro para los jeltzales, como tampoco lo corre la alcaldía de Bilbao. Y las alcaldías de Gasteiz y Donosti, irían al PSE, siempre que sea ésta la fuerza más votada de entre los nuevos socios. Fin de la explicación.
Mi amigo, como ustedes seguramente ahora, se quedó con los ojos a cuadros tras estas aclaraciones. Tú sueñas –me dijo. Y, en efecto, sueño. Sueño que la jugada me va a salir redonda, que me voy a llevar los 120 euros que, a veinte por barba, hemos apostado en la porra. Y sueño con el reconocimiento de mis lectores si finalmente mis imparables dotes adivinatorias se cumplen. Cuento incluso, como mal menor, con acertar tan solo cuatro o cinco resultados. Con lo que no cuento, en absoluto, es con que mi predicciones sean un estrepitoso fracaso. Pero si así fuera, que D´Hont no lo quiera, os doy permiso para mandarme directamente a la porra.
Erpin  (Publicada el día 20-05-2011)

viernes, 13 de mayo de 2011

JUEGOS DE PALABRAS

Pasado mañana se cumplen veinte años exactos de mi primera columna en este periódico, que no está nada mal; y si alguien, por obligación o devoción, ha tenido la santa paciencia de seguir mis obsesiones desde entonces, sabrá que a mí lo que en realidad me gusta es jugar con las palabras, porque las ideas, si alguna tengo, siempre salen al servicio de aquellas. 
La columna de hoy es un claro ejemplo, ya que va a discurrir –eso pretendo, al menos- entre pares de palabras que solo se diferencian en una o dos letras. Esto no es nuevo. Ya lo he hecho en otras ocasiones a lo largo de mi periplo veinteañero, lo que es un modo de admitir –qui s’excuse, s’accuse- que me repito más que el pepino, que no el Pepiño.
Por eso, quizás alguien recuerde mi tesis de que la guerra entre Irak e Irán, feliz o desgraciadamente olvidada, pudo deberse en realidad a un malentendido por culpa de una letra. Y la historia se repite ahora al dar Obama la orden de matar a Osama, lo que pone de manifiesto que  una sola letra puede marcar la línea divisoria entre el que mata y el que muere.
En la misma línea, mencionaba el otro día, a cuenta de la sentencia del TC sobre Bildu, lo fácil que es pasar de acatar a atacar una sentencia o cómo el cambio de una simple letra abre un abismo conceptual fácilmente transitable en la práctica.
La similitud literal, en ocasiones, aporta claves para interpretar una realidad que de otro modo podría pasar inadvertida. El acto de beatificación de Juan Pablo II, por ejemplo, ha sido un acontecimiento, mitad litúrgico mitad turístico, que ha sido secundado por miles de personas al grito de “Santo súbito”. El despliegue de medios empleado, la parafernalia utilizada y la ostentación exhibida hacen pensar que es muy delgada la línea que hay entre el beato y el boato.
Esa anoréxica línea divisoria es la misma que ha llevado a decir a María Escario que el fútbol –ella se refería concretamente al fútbol televisado- es un tema de Estado. Estoy de acuerdo con ella. Lo hemos visto en la serie de partidos Madrid-Barça que ha dejado heridas muy profundas entre madridistas y españolistas, que en bastantes ocasiones coinciden. El inefable Mouriño ha sido un mero portavoz inconsciente de una corriente que cree a pies juntillas en un complot judeo-masónico contra el madridismo, esto es, contra España. Por eso, las palabras de María Escario, aunque no fuera esa su intención, no han hecho más que resaltar que es inapreciable la diferencia entre el Estado y el Estadio.
Y, en fin, ahora que estamos metidos de lleno en campaña electoral, con cientos de coches circulando por las calles lanzando músicas rayadas y distorsionadas soflamas no puedo evitar pensar en la proximidad literal y conceptual entre campaña y campana, ya que ambas en su llamada a la oración o al voto invaden el espacio público. Y no olvidemos también que el fin de campaña suele celebrarse con champaña, una bebida tan gaseosa como la propia campaña.
A menudo me pregunto, pues, si la similitud entre palabras no habrá rebasado el campo de la fonética para adentrarse peligrosamente en el mundo de las ideas ¿Por qué, si no, estuvieron tan próximos en su desvarío ideológico Hitler y Himmler?
Pero mi camino literal y literario me lleva ahora, como hoja que mece el viento, por derroteros totalmente diferentes. Porque hemos conocido estos días que acaso sea necesario   por segunda vez salvar a Grecia del naufragio. Se ha llegado incluso a insinuar la salida de Grecia del euro y la reimplantación del dracma o la dracma, que ambos géneros acepta esta moneda hermafrodita. Pero a mi lo que me interesa resaltar, por mero juego de palabras,  es la difícil situación económica y los inacabables recortes que están sufriendo muchos griegos por culpa de la crisis, o lo que es igual, lo cercanos que están el dracma y el drama.
Y así, entre caprichosos juegos de palabras y asociaciones más o menos libres de ideas llego al fin de esta nostálgica columna –veinte años no es nada- que resume, de cabo a rabo, dos décadas de presencia con ustedes.
Erpin (Publicado el 13-05-2011)

viernes, 6 de mayo de 2011

AL FILO DE LA DEMOCRACIA

Hay días en que un columnista se la juega a cara o cruz; hoy, por ejemplo. En todos los medios de comunicación la noticia de hoy es la legalización o ilegalización de Bildu o, lo que es igual, la posibilidad o imposibilidad de que esta agrupación pueda concurrir a las próximas elecciones locales y autonómicas.  A esta hora todos ustedes conocen ya cuál ha sido la decisión al respecto del Tribunal Constitucional, pero el que suscribe, ay, no tiene ni la menor idea -cosa bastante habitual, por cierto- porque resulta que esta columnilla que está usted leyendo está escrita el martes día 3 de mayo, antes incluso de celebrarse el último partido de la serie Barça-Madrid, cuyo resultado también desconoce.
En esta tesitura no voy a arriesgarme demasiado. Lo único que voy a hacer es adelantarme a las reacciones políticas ante la decisión, sea cual sea, del tribunal que conserva el tarro de las esencias constitucionales.
Supongamos, en primer lugar, que sale cruz y el alto tribunal prohíbe la presencia de Bildu en las urnas. Veo entonces al PP hablar de la fortaleza del Estado de Derecho, del imperio de la ley y expresiones similares que, lejos de tranquilizarme, me asustan, porque no puedo entender el derecho en términos de fuerza ni me cabe en la cabeza esa exhibición de imperialismo legal. Por su parte, el Gobierno, saldrá una y otra vez a explicar que se ha limitado a  cumplir su obligación y que acata –como no podía ser de otra manera, dirán- la decisión de los tribunales.
En Euskadi, por el contario, todas las fuerzas nacionalistas, unas, más alto y otras, más bajito, se indignarán –palabra que ha puesto de moda el franco-alemán Stephane Hessel- ante una decisión que consideran totalmente injusta y, con más o menos convicción, anunciarán su intención de apelar a tribunales más altos o al menos más lejanos. A este coro se añadirá alguna  voz socialista suelta que considerará un error el auto judicial.
Pero supongamos ahora que sale cara y el ínclito tribunal autoriza la presencia electoral de la agrupación Bildu. Veo entonces al PP decir oficialmente que acata la decisión, mientras oficiosamente ataca tal decisión. Y como pasar de acatar a atacar es tan fácil, todos los medios del entorno del PP y aledaños empezarán una larga campaña de ataques al gobierno por su doble juego, volverán a sacar a Mayor Oreja del armario para insistir –ya lo decía yo, dirá- en la supuesta negociación del Gobierno con ETA y no se cansarán de repetir que la presencia de ETA en ayuntamientos y diputaciones supone la derrota del Estado de Derecho. Por su parte, el Gobierno, -me he limitado a copiar el párrafo del anterior supuesto- saldrá una y otra vez a explicar que se ha limitado a  cumplir su obligación y que acata –como no podía ser de otra manera, dirán- la decisión de los tribunales. Y a partir de ahí se dedicará a defenderse de los desaforados ataques de la carcundia.
En Euskadi, entre tanto, todas las fuerzas nacionalistas, unas, más alto y otras, más bajito, se felicitarán por la presencia de todas las opciones políticas en las urnas y afirmarán que jurídicamente no cabía otra decisión en un sistema democrático que se precie de ello.
Pero, sea una u otra la decisión del Tribunal Constitucional, no hace falta esperar al filo de las doce de la noche para afirmar que el Ebro, que como siempre guarda prudente silencio, es cada día más una línea divisoria entre dos concepciones mayoritarias y dos modos distintos de ver una misma realidad, lo que está configurando de facto un distanciamiento perceptivo y una desafección real en Euskadi que los que alertan noche y día de que “España se rompe” contribuyen, a modo de profecía autocumplida, a incrementar.
Por eso, la decisión de hoy es tan importante. Porque no se puede construir un país unido y mantener una relación amable entre los pueblos que lo forman, privando a una parte de la población de los derechos políticos más elementales.
Y por eso también, me juego el cuello que la moneda del Tribunal Constitucional será esta vez cara.
Erpin (Publicado el 6-05-2011)

lunes, 2 de mayo de 2011

BUSH Y OBAMA CANTAN

BUSH Y OBAMA CANTAN


Tras el atentado del 11-S Estados Unidos inició una implacable cacería contra el enemigo público número Uno, Osama Bin Laden. George Bush no acertaba a comprender cómo sus servicios secretos no podían encontrarle ni con el cebo de una millonaria recompensa. Una noche, hastiado y enfurecido, se puso a cantar la canción que sigue a continuación.  

 


DÓNDE ESTARÁ BIN LADEN


 (Música de “Mi carro” de Manolo Escobar. Letra de George Bush)

                   Bin Laden se me ha escapado

                   Lo cerca que lo tenía
                   Bin Laden se me ha escapado
                   Pa qué tengo yo la CIA                 

                   ¿Dónde estará Bin Laden, dónde estará Bin Laden? (Bis)

                   Donde quiera que esté
                   Lo quiero vivo
                   Y si no puede ser
                   Le pego un tiro
                   Yo lo voy a encontrar
por todas partes
¡No se ríen de mí
los Talibaneeees…!


Han pasado diez años y la caza ha terminado. Barack Obama le ha dado matarile al bueno de Bin Laden y se ha puesto como un crío de contento. Para celebrarlo canta una y otra vez la canción infantil que sigue a continuación.


DÓNDE ESTÁ BIN LADEN

(Música de “Dónde están las llaves” Canción infantil. Letra de Barack Obama)

                   Dónde está Bin Laden
matarile, rile, rile
                   Dónde está Bin Laden
                   Matarile, rire, ron, chispón

                   En el fondo del mar
                   Matarile, rile, rile
                   En el fondo del mar
                   Matarile, rile, ron, chispón

NOTA ACLARATORIA: La adaptación y los textos son de la exclusiva responsabilidad de Jesús Grisaleña.

viernes, 29 de abril de 2011

JORNADAS DE REFLEXIÓN

Estos, aún cercanos, días de Semana Santa y Pascua de Resurrección son geniales para dedicarse en cuerpo y alma a la reflexión y la meditación trascendental, sobre todo si estás en una terraza soleada, con una cerveza en la mano y aciertas a ver las cosas con la distancia suficiente. Lo van a comprobar enseguida, porque me he apresurado a trasladar a ustedes el resultado todavía caliente de esas extraviadas reflexiones.
El detonante surgió casi por casualidad con la segunda cerveza, al darme cuenta, no sé cómo, de que en estos santos días han confluido tres importantes acontecimientos colectivos, cuyo denominador común es la capacidad de movilizar a la gente alrededor de una causa común, a saber: Las Procesiones, como pueden ser los picados de San Vicente de la Sonsierra; los Partidos de fútbol, y en concreto, la serie de encuentros Madrid-Barça, y finalmente las Patrias, cuyo último eslabón ha sido el Aberri Eguna.  Y, casualidad de casualidades, los tres comienzan por P.
Empecemos por las Procesiones. Miles de personas asisten o participan en ellas en torno a la muerte y resurrección de su Salvador. Ese fervor religioso con capuchinos disfrazados, antorchas encendidas, saetas transidas de dolor, flagelaciones en la espalda, cadenas arrastradas y pies desnudos tiene mucho de fanatismo y roza lo fantasmagórico. La fe de estos fieles, visto desde la distancia, no se aleja mucho del integrismo musulmán o el de los judíos ultraortodoxos y, eliminando el folcrorismo que encierra, no deja de preocupar este exhibicionismo público de ritos y liturgias de un catolicismo a machamartillo.
Pero pasemos al fútbol. Miles de seguidores jalean, animan y aplauden a sus respectivos equipos con una fe ciega en la victoria. Esa fe, como la de los creyentes, mueve también montañas, montañas de ilusiones y esperanzas, de alegrías y tristezas, de triunfos y fracasos, pero mueve también montañas de dinero, de publicidad, de espectadores, de noticias y tertulias. Y detrás de esta religión están los hinchas, ataviados con sus bufandas y sus gorros, cuya miopía impide ver una falta realizada por el propio equipo y ver, por el contario, faltas inexistentes si las hace el equipo contrario. Estos fans culpan de toda derrota al árbitro y descargan en él toda su agresividad de perdedores. Y, visto desde la distancia que marca el televisor y el alejamiento  afectivo de ambos contendientes, el fanatismo de las peñas ultra no se aleja demasiado de las masas que son capaces de seguir a un líder hasta las últimas consecuencias.
Y cerremos el círculo de la reflexión con el apasionante mundo de las patrias. Los que están dispuestos verter su sangre por la Patria, como reza el Eusko Gudariak, los que, como la Guardia Civil, se rigen por el “Todo por la Patria” que preside sus cuarteles, los que se denominan a sí mismos Auténticos Finlandeses, Italianos o Americanos, los que están orgullosos, en fin, de pertenecer a una raza, un pueblo, un género o una condición no dejan de ser un peligro para los que viven su nacionalidad, su pertenencia o su identidad como un hecho accidental que se debe a haber nacido en un determinado lugar con un determinado color, sexo u orientación sexual. La exhibición en público de banderas, símbolos, himnos y proclamas patrióticas tiene, en fin, mucho que ver con la fe religiosa y el fanatismo futbolero. Y si a ello se une la certeza de pertenecer a la única patria verdadera la mezcla puede ser explosiva, dicho sea sin metáfora alguna.
Cuando finalmente pedí la tercera cerveza -por favor, que esté muy fría- llegué a la conclusión de que no hay ninguna diferencia entre un piadoso feligrés que vive la religión como una cruzada, un “ultrasur” que agrede de palabra o de obra a los seguidores del equipo contrario y el militante de un grupo político que cree en su nación como una unidad de destino en lo universal.
Por la noche tuve un sueño agitado: Un hombre de mediada edad, calvo y con bigote, aparecía disfrazado de nazareno y, ataviado con una corona de espinas y una bufanda merengue, gritaba ¡Hala Madrid! mientras agitaba una bandera preconstitucional con aguilucho y todo. Definitivamente, fueron demasiadas cervezas. 
Erpin (Publicado el 29-04-2011)

viernes, 22 de abril de 2011

TENGO UN PLAN O DOS

No es fácil hacer predicciones. Y menos en primavera. El tiempo es cambiante y en abril,  aguas mil. Además este año la Semana Santa –No vuelve a haber otra tan tardía hasta el año 2038- se junta prácticamente con San Prudencio, que siempre ha tenido fama de meón. No es fácil, pues, hacer planes ni predicciones en estas circunstancias.
Yo, por si acaso, he previsto tres planes para estas santas y acuosa fechas. El plan A es marcharme unos días a las siempre acogedoras tierras gallegas, que cuentan, como ustedes saben, con muchos atractivos paisajísticos y gastronómicos. Ese es el plan, pero está pendiente de los designios de un selecto grupo de hombres y mujeres del tiempo que pueden tirarlo abajo. Porque si los meteorólogos anuncian mal tiempo y lluvias, pasaría al Plan B que en mi caso siempre mira hacia el sur, hacia las costas de Levante o Andalucía. Y si finalmente tampoco esto sale, porque empiezan a caer chuzos de punta y las cosas se ponen feas, dispongo de un Plan C –C de casa y C de crisis- que nunca falla, que es no salir a ningún lado y ver por televisión la larga serie de partidos entre el Madrid y el Barça.
Pues bien, en estos tiempos que corren, en que las predicciones sociopolíticas son más difíciles aún que las meteorológicas, todo el mundo baraja varios planes. Por ejemplo, la coalición internacional que optó por intervenir militarmente en Libia se presentó con un plan inicial o Plan A que no era otro que proteger a la población civil de los desmanes del excéntrico dictador Muamar Al Gadafi. La cosa parecía sencilla. Se lanzaban unos cuantos misiles inteligentes contra las baterías gubernamentales, se fijaba un límite de exclusión aérea y a otra cosa. Pero los chuzos y las bombas, por muy inteligentes que sean, siempre caen de punta y donde menos se esperan. Entonces se sacó el Plan B, que era una combinación de ataques aéreos, entrega de armas a los rebeldes y presión diplomática, pero como la cosa no termina de funcionar y el petróleo no está garantizado, ya se habla más o menos abiertamente del Plan C, que consiste en quitarse del medio al estrafalario caudillo Gadafi. Y si no funciona el Plan C, porque a Gadafi le salen amigos inesperados como José María Aznar, pues habría que inventarse nuevos planes hasta garantizar el suministro de oro negro.
 En estos lares, la izquierda Abertzale ha sido también un prodigio en el diseño de múltiples y variados planes políticos. Su maestría en las artes combinatorias ha dado lugar a la creación de innumerables siglas, marcas o sopas de letras que se materializaban luego en cientos de listas limpias, sucias o mediopensionistas. Por ello, muchos analistas preveían que ahora, de cara a las próxima elecciones locales, haría lo mismo: Un plan A con presos políticos y destacados miembros de Batasuna, un Plan B con una lista propia de personas “no contaminadas” y un Plan C en coalición o utilizando las siglas de otros partidos políticos legales.
Pero esta vez la Izquierda Abertzale nos ha decepcionado y dejado a la vez un poco descolocados, porque ha decidido jugárselo todo a una carta y poner todos los huevos en la misma cesta. O sea, la Izquierda Abertzale solo tiene un plan, el Plan (En euskara Plana, que no Plan A), aunque el PP dice que es el Plan ETA, que no Planeta.
La cosa consiste en presentarse en una coalición que bajo el paraguas de Bildu reúne a Eusko Alkartasuna, de la que se alejaron los escindidos de Hamaikabat; Alternatiba, que se escindió de la cada vez más desunida Izquierda Unida; Araba bai, que ha recogido a los escindidos de Aralar; y -last but not least- la Izquierda Abertzale, que está en trámites de separación de ETA.
Y ahora Bildu, con su único plan bajo el brazo y a pecho descubierto está pendiente de los designios de un selecto grupo de hombres y mujeres con toga que pueden echar por tierra todas sus ilusiones de salir a la escena pública. Porque la primavera la sangre altera y la política española está muy alterada últimamente. ¿Quién se atreve en estas circunstancias a hacer predicciones?
Erpin  (Publicado el 22-05-2011)        

viernes, 15 de abril de 2011

PROBLEMAS DE VISTA

            Últimamente no veo nada claras las cosas que tengo ante mis narices, ni las que están a más distancia, o sea, que veo las cosas desenfocadas. Así que he ido a la óptica.
-Por favor, ¿Me podría dar una lupa?
-Lo siento, no nos queda ninguna –me contesta una atenta señorita- No sé qué pasa con las lupas últimamente, pero nos las quitan de las manos. ¿Ha probado usted en la óptica que está en la plaza?
Por supuesto que había probado, pero tampoco allí tenían. Este inesperado desabastecimiento lupar, lenticular o como se diga tiene su origen en ese nuevo Sherlock Holmes de la política que atiende al nombre de Rubalcaba. Porque, desde que hizo público que iba a mirar las listas electorales de la Izquierda Abertzale con lupa, la demanda de este tipo de lentes no ha cesado de crecer.
Al anuncio del ministro de Interior se sumó Jone Goirizelaia, quien no dudó en afirmar que “Rubalcaba iba a necesitar una lupa muy, muy grande”. Y éste, al parecer, no debió de encontrar ninguna de ese tamaño, porque al poco tiempo aseguró que a la lupa original le iba a añadir una segunda lupa y que ambas lupas, acaso una para cada ojo, iban a usarse, cómo no, en perfecta coordinación.  Elemental, querido Watson.
Pero el secretario general de EA, Pello Urizar, ha ido más lejos y cree que en los almacenes de Interior hay todo un inmenso arsenal de lupas. Esa es, al menos, una posible interpretación de las palabras que éste pronunció el sábado en el acto de presentación de Bildu. “Nos miran con lupa aquellos que ni con todas las lupas del mundo, ni con acusaciones en juicios, ni con autoconfesiones en periódicos son capaces de encontrar la X del GAL".
Por si fuera poco, Bakartxo Ruiz, otra de las portavoces de Bildu, ha dicho que el Estado debe respetar la voluntad de Euskal Herria y que “esa es la lupa desde la que hoy miramos a Madrid la mayoría social, sindical y política de Euskal Herria”.
Pues bien, con tanta lupa por aquí y por allá no es descabellado concluir que esto se está convirtiendo en un lupanar.
El problema es que la escasez de lupas, está afectando gravemente al control de otras listas electorales. Tanto es así que la prensa más lupar, lenticular o como se diga no se pone muy de acuerdo en el número de corruptos que forman parte, por ejemplo, de la lista de Camps a las  elecciones. Y así, según el medio que se mire, los corruptos valencianos pueden ser 9, 10, 11 o incluso ninguno, porque le preguntan a Rajoy por Ricardo Costa, uno de los imputados en la operación Gürtel, y al líder de la oposición no se le ocurre otra cosa que responder: “Costa ¿Quién es Costa?”. Está visto que Mariano Rajoy necesita urgentemente una lupa binocular, porque ¿Alguien se imagina a Rajoy diciendo “De Juana ¿Quién es de Juana?’” en el supuesto de que éste formase parte de las listas de Bildu?
Y claro, como hay una alarmante escasez de lupas, a los bancos no les van a observar a través de este obsoleto instrumento óptico, sino por medio de algo mucho más sofisticado y moderno, como son los famosos test de estrés. Ciertamente, no es la primera vez que los bancos son sometidos a esta prueba. De hecho, ya lo hicieron no hace mucho y todos obtuvieron por aclamación un sobresaliente “cum laude”. Pero, ay, luego resultó que unas cuantas cajas presentaron graves síntomas de estrés, depresión y abatimiento. Así que ahora van a aplicarles de nuevo los profilácticos y proféticos test de estrés. Pero no veo a ninguna entidad bancaria especialmente estresada por esta nueva prueba. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la ministra de Economía ya ha anunciado un aprobado general. “Creo –ha dicho- que hasta la última caja superará las pruebas de esfuerzo”. Y yo me pregunto si los “bancos malos” esos, que han creado para que se queden con todas las deudas, si esos también van a superar la prueba. Y visto lo visto, ya me veo a los de Bildu reclamando a Rubalcaba que se deje de lupas y que a ellos también les apliquen los test de estrés.
El caso es que hoy he vuelto a la óptica y me han dicho que siguen sin recibir la lupa que les pedí, pero me han aconsejado unas lentes progresivas que te permiten ver las cosas con nitidez y sin desenfoques tanto de cerca como de lejos. A ver si es cierto.
Erpin (Publicado el 14-04-2011)

viernes, 8 de abril de 2011

PECADOS CAPITALES

El alcalde de Vitoria-Gasteiz, Patxi Lazcoz, se enfundó un día la camiseta de la capitalidad y, tras cuatro años de sudar la misma y pelearse con el alcalde de Bilbao en vano, se presenta a la próxima contienda electoral sin haber logrado el objetivo de que Vitoria sea Capital Oficial de Euskadi o de que a Vitoria llegue oficialmente capital de Euskadi para su proyecto más ambicioso, el Business and Arts International Center, que, para abreviar, traduciremos como Auditorio. Ese ha sido su pecado capital. O uno de ellos, porque la federación de asociaciones de vecinos que se agrupa bajo el nombre de VVA (Vecinos de Vitoria y Álava) acaba de poner en cartel una superproducción, al estilo de Seven, que se titula “Los 7 pecados capitales de Patxi Lazcoz”.
La película, al igual que el film de David Fincher, gira en torno a siete pecados que en la adaptación gasteiztarra son: codicia, mentira, despilfarro, soberbia, gula, incapacidad y arbitrariedad.  En fin, no les voy a contar toda la película, pero para que se hagan una idea les cuento dos o tres pecadillos atribuidos al señor Lazcoz. La Codicia, por ejemplo, se describe así: “Mientras anunciaba que se bajaba el sueldo como Alcalde, se metió en el Consejo de administración de Caja Vital para ganar 1500 euros más al mes”. En cuanto a la Incapacidad, pecado que no aparece en el catecismo, se presenta en estos términos: “Se le olvidó pagar la factura del tranvía y tuvo que quitar el dinero de los Centros Cívicos de Salburua y Zabalgana”. Finalmente, la Gula se pinta así: “Se gasta cerca de 200.000 € al año en canapés y 1694,53 euros en una tarta”. La película no está mal. Sobre un fondo rojo y una música de ultratumba van apareciendo, uno a uno, los siete pecados capitales de Lazcoz, quien está representado por un dibujo escasamente animado al que acompaña la siniestra sombra de Satanás, Belcebú o Lucifer; aunque debo decir en honor de la verdad que el Señor Alcalde no se comió todos los canapés.
En fin, habrán advertido que en el filme de VVA no aparece la Lujuria por ningún lado, a pesar de que Lazcoz ha convertido Vitoria en la Capital Verde Europea, ni tampoco la Envidia, por más que mire siempre con reojo los dineros vascongados que le llueven al Botxo, ni la Ira, que es más cosa de Irlanda del Norte, ni la Pereza, que queda totalmente eclipsada por la diligencia municipal a la hora de cobrar impuestos y multas. En cambio, aparecen el despilfarro, la incapacidad o la arbitrariedad, pecados que no aparecían en el original eclesiástico, y la mentira, que aunque  pecado, no pertenece a esta serie.
En fin, el caso es que la película, buena o mala, me ha dado pistas para un nuevo filme que tendría siete grandes protagonistas de la política nacional e internacional. El capítulo de la Lujuria, por ejemplo, lo protagonizaría Benito, quiero decir, Silvio Berlusconi, que en su famosa Villa Certosa logró reunir a cientos de velinas para envidia del propio César Borgia. El papel de la Pereza se lo ofrecería a Mariano Rajoy, que se ha sentado a esperar cómo pasa por delante de su casa el cadáver de su amado Zapatero, aunque no sé si alargará la mano para aceptarlo. En cuanto a la Gula dudo a quién adjudicársela. Son muchos los políticos que podrían protagonizarla, ya que a menudo se les ve en los restaurantes aledaños al Parlamento, pero me inclino por un político vasco o por la medio vasca Leire Pajín, de la que las malas lenguas dicen que frecuenta restaurantes lujosos.
La Soberbia se la vamos a dar directamente a Sarkozy, que si no quiere él lo puede protagonizar Carla Bruni que está soberbia. La Avaricia la puede personificar Botín, por ejemplo, que no cesa de acaparar bancos y más bancos y al que le acompaña el nombre.  Por su parte, la Ira podría personificarla muy bien José María Aznar, el de “las tripas atascadas”, aspirante también al papel de la Soberbia, lo que pasa es que cuento para ese papel con Muamar el Gadafi que tiene cara de tener pocos amigos y cada día le quedan menos. Por supuesto, la película la dirigiría yo mismo que de pecados capitales, como han visto, sé también un rato.
Erpin (Publicado el 8-04-2011)

viernes, 1 de abril de 2011

DOS HISTORIAS DE RESCATES

            Érase una vez –el avispado lector habrá advertido que esto es un cuento, porque los cuentos comienzan así- Érase, digo, un galeón español que surcaba –nuevamente habrá reparado el avispado lector en la metáfora, porque el barco hace surcos en el agua, si bien efímeros, como el arado en la tierra- Surcaba, en fin, las apacibles aguas del Caribe, cuando, de pronto, se desató una tormenta – por tercera vez el avispado lector habrá observado que cuando una tormenta, obviamente atada, ha logrado desatarse suele salir hecha una furia.
Pero sigamos con el cuento, ya sin interrupciones, porque, entre la avispa y la mosca, no hay cosa peor que un avispado lector mosqueado. El caso es que el galeón español que volvía a España, cargado de oro, fue sacudido por la airada tormenta como una cáscara de nuez, hasta que fue devorado por las aguas. Solo un grumete, mitad indio mitad vasco, consiguió asirse a un barril lleno de agua, o quizás fuera de ron, ya que estaba cerrado y no era cosa de ponerse a abrirlo en aquel infierno. En fin, nuestro grumete, a quien acabaremos por coger cariño, no recuerda aún cómo –solo sabe que gritó auxilio hasta perder la voz y la esperanza- el caso es que consiguió llegar a una isla que hubiera estado desierta, si no fuera por los monos, mosquitos, tortugas, palmeras y cocoteros que la poblaban.
Un buen día, bastante mejor por cierto que el que les contábamos en el párrafo anterior, llegó a la isla una gran caja de madera en la que entre otras cosas, que tampoco es cuestión de hacer un inventario, había unas cuantas botellas, esta vez sí de ron, varios pergaminos y recado de escribir. Desde entonces, nuestro amado grumete se dedicó a vaciar las botellas en su gaznate con inusual diligencia. Y con la euforia que da el alcohol se dedicó, día tras día, botella tras botella, a enviar los envases con el siguiente mensaje: “¡¡Auxilio!! ¡¡Socorro!! –El SOS no se había inventado aún- Soy un pobre náufrago. Estoy en una isla desierta, salvo que está poblada de tortugas, monos, mosquitos, palmeras y cocoteros, y un poco de ron. ¡Venid a rescatarme! ¡¡Por favor, please, mesedez!!  Post Data: Se gratificará”. Pues bien, el joven grumete fue finalmente rescatado y, en señal de agradecimiento, escribió unos sentidos versos que hoy se guardan en el Archivo General de Indias. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Pero la columna y la tozuda realidad, por desgracia, continúan y esto ya es otro cuento.
Érase, pues, otra vez –el cuento, como ven, no empieza bien-  una importante naviera de capital europeo que peinaba las aguas del Mediterráneo y el Atlántico disfrutando de la bonanza y nadando en la abundancia. Pero un mal día, el Dios Eolo y la odiosa Crisis comenzaron a soplar sin piedad en las islas del Egeo hasta que la débil falúa griega quedó a la deriva. La flota europea se ofreció en seguida al rescate, a pesar de que los helenos no pidieron auxilio, ni socorro, ni SOS. En vano. La falúa griega fue finalmente rescatada.
Más tarde, los vientos huracanados se cebaron sobre Irlanda y el buque irlandés rompió su armadura. La siempre protectora flota europea, capitaneada por Alemania, acudió de nuevo en ayuda del navío holandés, pero éste, contra lo que cabía esperar, se resistió y no cesaba de gritar que podía salir solo de aquel atolladero. No obstante, el holandés errante fue también rescatado.
Ha pasado el tiempo y una fuerte tempestad, procedente de las Azores, ha atacado la costa portuguesa abriendo un boquete en la lancha lusa. La diligente flota europea ya se ha prestado al rescate, ofreciendo además una cuantiosa suma. Pero el capitán Sócrates, que trata de sofocar una rebelión a bordo, jura y perjura que es capaz de taponar la vía de agua y que no quiere ser rescatado. Entre tanto, los rescatadores le advierten de que se hundirá, pero él, como el filósofo homónimo, prefiere la cicuta que tan asfixiante rescate.
El cuento no ha acabado aún, pero todo indica que también la embarcación portuguesa será finalmente rescatada; y que volverá a soplar el viento y que habrá nuevos rescates, pero a diferencia del grumete, mitad indio mitad vasco, nadie agradecerá un rescate que más que un salvavidas es una soga al cuello.
Erpin (Publicado el 1-04-2011)

viernes, 25 de marzo de 2011

NUESTRAS VIDAS SON LOS RÍOS

            Lo ha dicho el presidente de la región de Murcia y vicepresidente del comité europeo de las regiones, Don Ramón Luis de Valcárcel.: “Los ríos son de todos los españoles”. Y lo ha dicho para felicitarse de que el Tribunal Constitucional haya fallado que ni el Guadalquivir es de los andaluces ni el Duero, de los castellano-leoneses. Está visto que a Valcárcel le va más la política que la geografía, porque hay unos cuantos ríos que son de españoles y lusos, o de españoles ilusos.
Vete tú a decirle, por ejemplo, a un lisboeta que el Tajo no es suyo o que las viñas de las que nace el oporto no se riegan con el agua del Duero. Eso sin hablar de que el Miño o el Guadiana son frontera natural entre España y Portugal. Y, por si fuera poco, ahí está el Garona que es de españoles y galos, ya que nace en tierras hispanas y muere en la Gironda francesa tras pasar toda su vida en el país transpirenaico.
Pero incluso la visión geográfica del asunto se queda corta, como muy bien puso de manifiesto un señor, llamado Heráclito, que hace mucho tiempo afirmó que todo fluye y que nadie se baña dos veces en el mismo río. Y, en efecto, no hay más que ver el ciclo del agua para concluir que el mundo entero es un gran acueducto, que discurre por tierra, mar y aire, y que el agua que lleva es de todos los habitantes de la tierra, por más de que a muchos no les llegue.
            Por eso, aunque nos pille muy de lejos, no deja de preocupar que el agua corriente de Japón, que efectivamente corre, esté contaminada por la radiación que emana de la Central Nuclear de Fukushima. Así que cada vez que veo que echan agua del mar desde helicópteros y lanzan grandes chorros para enfriar la central japonesa, me da por preguntarme a dónde irá toda esa agua que ha estado en contacto directo con el reactor dañado.
            Y para los que el asunto les quede lejos, es necesario recordar que Fukushima es hermana gemela de Garoña, central ésta última que, para que se hagan una idea, está a tan solo 64 kilómetros de Vitoria. En efecto, Fukushima y Garoña son como dos gotas de agua: Vinieron al mundo a la vez, en 1971, comparten el mismo ADN de la casa General Electric, tienen una potencia similar, son de agua en ebullición y presentan el mismo tipo de contención. Lo que pasa es que como en el film “Tu a Boston y yo a California”, una se fue a las costas de Japón y la otra prefirió quedarse en las cercanías de Miranda.
            En fin, los amos de Garoña no cesan de decirnos que es una central muy segura, por cierto, lo mismo que decían los amos de Fukushima, y nos repiten una y otra vez que aquí no hay terremotos, que se trata de una energía barata, que no hay problemas con los residuos, que… por si fuera poco, hasta hay un videoclip en la red, el rap de Garoña, en el que los trabajadores de la central se dedican a cantar sus excelencias.
Lo más curioso del caso es que el director de Mantenimiento de las unidades 1-4 de Fukushima Daiichi estuvo en junio en Garoña para compartir experiencias. Que Dios nos pille confesados. Porque, aunque existe un plan de emergencia nuclear de Burgos, PENBU, y ha habido algún simulacro de evacuación, al parecer, la experiencia no ha sido muy satisfactoria. Hoy algunos alcaldes de la zona I, de un radio inferior a 10 kilómetros, y de la zona II, inferior a treinta, no saben muy bien qué tendrían que hacer en caso de desastre atómico.
Porque la central burgalesa no es de los burgaleses, ni de los alaveses, riojanos y vizcaínos que están bajo su influencia. Es de todos los vascos, de todos los aragoneses, de todos los catalanes, de todos los españoles y de todos los habitantes del planeta. Y el Ebro que la baña, y que la refrigera, da de beber a Miranda, Logroño, Zaragoza, Tortosa y Pernambuco.
Pero en realidad lo único que es de todos son los residuos y los efectos de un desastre nuclear como el de Japón, porque los beneficios económicos, y deben de ser muchos, son de compañías como Nuclenor, participada por Endesa e Iberdrola, o de Tepco, en el caso japonés, las mismas que nos dicen que no hay que decidir en caliente, que hay que dejar enfriar el asunto y que hay que esperar a que las aguas vayan a su cauce.
Erpin (Publicado el 25-03-2011)

viernes, 18 de marzo de 2011

EL TIEMPO ENTRE COSTURAS

            Un viejo chiste de la apacible época franquista –Oreja dixit- lanzaba esta malintencionada pregunta “¿En que se parecen Franco y un sastre?” Y la respuesta al oído, porque en aquellos tiempos sin libertad de expresión hasta las paredes oían, era: “En que a la hora de tomar medidas los dos nos tocan los cojones”. 
Ahora ya no hay sastres ni costureras, pero, cada vez que Zapatero adopta un nuevo paquete de medidas siguiendo el patrón marcado por Merkel, no puedo evitar pensar que aumenta la hinchazón en el paquete social. Pero, no es del paquete de medidas que tocan al bolsillo del que vamos a hablar en este tiempo entre costuras, sino del aparato jurídico y mediático que se ha tejido en torno a la política antiterrorista. Y ha tenido que ser precisamente el Lehendakari Patxi López el que ha tenido que llamar la atención sobre los excesos de esta política textil. Lo hizo en Londres donde acudió para dar una conferencia en la London School of Economics y sus palabras no pudieron ser más clarificadoras: “Hay cosas –dijo- que he visto en los papeles de la Abogacía del Estado que están muy cogidas con hilos”.
La importancia de sus palabras es mayor, si cabe, ya que ese mismo día se ponía en el escaparate mediático un nuevo modelo pret a porter de la fábrica antiterrorista, según el cual el comando Otazua pretendió volar en 2010 las torres KIO, las mismas que ya había derribado cinematográficamente Torrente, el brazo tonto de la Ley,  y matar también al Lehendakari López con un rifle de mira telescópica. Lo curioso del caso es que el propio Patxi López no quiso dar demasiada importancia a la noticia, acaso porque sabe muy bien que él era un objetivo prioritario de ETA, como lo eran tantos otros líderes políticos solo por el hecho de pensar diferente, o acaso también porque la filtración de la noticia en ese preciso momento no era sino un hilo más del ovillo antiterrorista.
El caso es que Sortu, para no verse atrapado aún más en la madeja mediática, se vio en la necesidad de hacer público su rechazo ante las “presuntas planificaciones” para atentar contra Patxi López así como frente a los episodios de kale borroka ocurridos en Vitoria y Portugalete “con independencia de su autoría”. 
Sin embargo, a Zapatero esto no le bastó y se reafirmó en que la nueva formación abertzale tendría dificultades para ser legal mientras “ETA siga viva”. Y en estas estamos, con un PSOE que da dos puntadas del derecho y una del revés.
La del revés le ha tocado a Jesús Eguiguren que en un artículo de opinión no da puntada sin hilo: “¿Acaso –se pregunta- no se ha visto obligado Zapatero a tomar determinadas medidas sabiendo que eran costosas, pensando en el futuro del país? En cambio, en materia antiterrorista creo que ha optado por no molestar a la derecha” Y añade: “El clima de alarmismo y presión a la que se está sometiendo a la opinión pública, y a fin de cuentas a los tribunales, sobre una posible legalización de Sortu, sembrando argumentos demagógicos y temores falsos, es una irresponsabilidad”. Y una puntada más: “Por mucho ruido que se haga para ocultarlo ningún político serio que conozca el País Vasco puede negar que Batasuna ha optado por el adiós a las armas y que eso nos lleva antes que después al fin de ETA”. Y remata su texto con esta preciosa cenefa: “Decía Machado que ‘los invisibles hiladores de los sueños eran dos, el torvo miedo y la verde esperanza’ que, aplicando a nuestro caso, podrían ser el pulso firme y la mano tendida”
En eso precisamente está el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo quien, tras validar por unanimidad la Ley de Partidos, ha condenado al Estado Español en dos ocasiones por no investigar casos de supuestas torturas y ahora le vuelve a condenar por haber encarcelado a Otegi, quien en el ejercicio de la libertad de expresión llamó al rey “jefe de los torturadores”.
En fin, incluso en este tiempo de remiendos, pespuntes y costuras los argumentos con hilvanes acaso cuelen en España, pero ya no cuelan en Europa.
Erpin (Publicado el 18-03-2011)

viernes, 11 de marzo de 2011

CULTURA SE ESCRIBE CON C

            La letra C ha sufrido muchísimas agresiones externas e internas a las que trata de enfrentarse con energías renovadas. El primer ataque contra la C procede del propio alfabeto ya que comparte grafía con otras compañeras. Sabido es que la C cuando se presenta acompañada de la e y la i suena ze o zi, como sucede en zénit o zigzaz, y cuando va de la mano de la a, o y u, suena ka, ko, ku, como kárate, koala o kurdo, lo que de algún modo la hace una letra prescindible. Pero los ataques a la c vienen también de fuera. Ahí están los fans de la kontra kultura que quieren expresar de modo gráfico su desacuerdo con la Cultura Oficial, ahí están también los grupos de música kañera que quieren transmitir en la grafía la fuerza de su música y ahí están sobre todo los okupas que han desalojado a la C de la casa antes de okuparla. La última amenaza a la C, y de paso a la Q, procede del lenguaje de los móviles: Kari, kdms a ls 4, Ok? TKM, kiss,  lo que se traduciría como “Cariño, quedamos a las cuatro ¿De acuerdo? Te quiero mucho. Besos”
            En Euskadi, que es la tierra de la K por antonomasia, la C ha sido condenada al ostracismo, por el sencillo motivo de que en que en la lengua éuskara, que lleva la K en su raíz, la letra C tiene una presencia testimonial. Esto lo ha visto muy bien, por ejemplo, Alfonso Ussia que con el fin de criticar el uso del euskara, catalán y gallego en el Senado le ha dirigido a “Zapatero Joseba Koldobika”, así le llama, un texto en Euskara  con mucho usía,  plagado de Kas, o sea con profusión de la letra K. Selecciono una pequeña muestra de su ingeniosa misiva: “Senatoriak sozialistak, senatoriak katalanuak, senatoriak komunistuak, ridikuloak aundi. «Amá, aitá, amatxo, aitatxo, amona!... ¡Ene maite Tzontzoles!”
El caso es que, como la C solo existe en Euskara para hacer referencia a palabras castellanas, los tres modelos lingüísticos bilingües son el A, el B y el D, lo que no puede ser nada bien visto por periódicos como el ABC, o su sucursal en Euskadi que inicia con la C su nombre.
En fin, han sido tantas las ofensas que ha recibido la humilde C, la letra que la Constitución, de Castilla, del Cid Campeador y de Corazón Corazón; son tantas las ofensas recibidas, digo, que ahora está siendo desagraviada con creces con el Cambio que, en palabras de Patxi López, ha llegado para quedarse.  
Tanto es así que la Consejera de Cultura ha suscrito un Contrato Ciudadano por las Culturas, un CCC que recuerda demasiado a aquella academia de estudios a distancia que desde tiempos inmemoriales prepara para sacarse el graduado o para especializarse en belleza y moda.
Tan pomposo título reúne todos los mitos de la actual Consejería: habla de ciudadano, un término muy caro al socialismo vasco, habla de culturas, así en plural, copiando esa extraña moda que habla también de políticas, también en plural, con lo bonita que es la Cultura y la Política  en singular. Y luego añade lo de contrato que tiene algo de mercantilización de la Cultura.
            En fin, la lucha por devolver a la C el lugar que se merece ha llevado a la Consejería de Cultura a crear el CVC, el Consejo Vasco del Euskara, entre cuyos miembros figura Jon Juaristi que no se ha caracterizado precisamente por defender la K del Euskara. La misma moda ha llevado a ETB a insertar en su parrilla un programa de no demasiado éxito que se llama, cómo no, Capital Cultura y a Sanidad a bautizar el servicio médico telefónico como Contact Center.
En honor de la verdad se debe decir que la reconquista de la C comenzó en Barakaldo o  Baracaldo, con el BEC. Aquello fue una punta de lanza, que curiosamente no vino de las tierras de Castilla sino de la pérfida Albión, pues fue el inglés del Reino Unido el que dio nombre al Bilbao Exbition Centre. Y ahora que la Capital de Euskadi, Vitoria-Gasteiz, quiere hacer un gran auditorio, con sala de exposiciones y palacio de congresos para el que solo cuenta con los limitados recursos del municipio, ya le ha puesto un nombre en el que la C no podía faltar, BAIC, esto es,  Bussines & Arts International Center. Observen que el de Vitoria es Center como el de Sanidad con clara influencia americana frente al de Bilbao que es Centre, más a la europea.
En fin, a este paso próximo está el día en que gritaremos Gora Euscadi Ascatuta.
Erpin (Publicado el 11-03-2011)