viernes, 28 de enero de 2011

SED DE PASTA

Desde que Mariano Rajoy confesó que tenía sed de urnas, no dejo de preguntarme cómo, coño, se beben las urnas. Me imagino a Mariano cogiendo la urna como si fuera una pecera y   bebiéndose hasta la última gota, pero no me cuadra, porque los votos no se beben. Me imagino luego a Mariano revolviendo, agitando, golpeando la urna hasta que quede disuelta y saciar así  su sed, pero tampoco me cuadra. Sí, ya sé que eso de sed de urnas es una metáfora, como lo son sed de vivir, sed de venganza o sed de mal, pero, qué quieren que les diga, me parece que los creativos de Rajoy no han estado esta vez muy inspirados, porque eso de tener que disolver las urnas para saciar la sed de poder tiene un ligero tufillo antidemocrático.
 En fin, ya veo a un buen número de lectores reprochándome mi incoherencia, ya que he titulado esta columna Sed de pasta y difícilmente se pueden beber los macarrones, tallarines, fetuchinis o raviolis.  Sin embargo, a esa pequeña objeción ya tengo respuesta. Baste decir por el momento que la pasta a la que aludo no es el típico plato italiano, sino que hace referencia al dinero, a la pasta.
Es curiosa la cantidad de nombres con el que el lenguaje corriente alude al vil metal. Al dinero se le llama, por ejemplo, la panoja, que no la Pantoja; También se le llama tela, acudiendo para ello al ramo textil; como se recurre al reino animal para llamarla gallina -¡suelta la gallina!- o para hablar de perras, con clara distinción entre perra gorda y perra chica. El dinero puede incluso encarnarse en un malvado terrorista y llamarse Bin Laden, como el billete de 500 euros que se sabe que existe pero nadie ha visto. La sinécdoque es otra manera de referirse a Don Dinero, bien por el color, 100 verdes, bien por el material de que estuvo hecho, la plata, bien por la resistencia del metal a una dentellada, como el duro. Y luego vienen todos los derivados y diminutivos cariñosos como la pela, las pesetillas,  el dinerito, el dinerete, los eurillos o los euracos. Este último nombre está teniendo últimamente mucho éxito, que vas a un bar y cuando vas a pagar enseguida te dicen: “Son 3 euracos de nada”.
En fin, ya sé lo que estaréis pensando, que me he enrollado con los nombres del dinero y sigo sin justificar cómo se puede beber la pasta. Muy sencillo. A tener dinero se le llama hoy tener liquidez, o líquido sin más. Y bien es sabido que es típico de los líquidos el poder beberse. 
Y ahí quería llegar yo, porque resulta que el líquido elemento dinerario es muy escaso, tan escaso que los bancos, cuya sed de dinero es insaciable, te garantizan unos buenos cuartos si les llevas la pasta. Y los gobiernos que andan mal de tela, acuden a los oasis financieros donde se dan el lujo de bañarse en liquidez. Hasta el Lehendakari ha acudido e Emiratos Árabes Unidos y a Qatar a buscar el preciado líquido elemento que consiga regar nuestra economía.
Y no digamos nada del fútbol, que está logrando regar su marchito césped financiero con la liquidez procedente de oriente. Es el caso del Málaga comprado por el jeque Abdullah Ben Nasser Al Thani o del Racing de Santander regado con panoja del magnate indio Ahsan Ali Syed.
En ese sentido cabe interpretar también la calurosa acogida con que ha sido recibido en España el viceprimer ministro chino Li Keqiang. Y lo mismo ha hecho Francia, Alemania y Estados Unidos que se han rendido a los encantos de China, convertida en aguadora financiera de Occidente. De este modo, la otrora fiebre del oro que dio inicio a la Conquista del Oeste ha sido sustituida ahora por la fiebre del petrodólar, del yuan o de la rupia, que procede de las medianas y lejanas tierras del Este. De momento, ya se ha instalado en Madrid el primer Banco Chino, el ICBC, que garantiza líquido suficiente para las cercanas fuentes de Neptuno y Cibeles y para las siempre sedientas tierras de España.
Concluyo mi pastosa columna de hoy con una canción que se ha convertido en profética: “Si no tienes un duro no te hace caso nadie (…) En cambio si lo tienes, amigos a millares”.
Pues bien, a los jeques y a los chinos les llueven los amigos; y a Rajoy, también, que la lluvia en Sevilla es una pura maravilla. Erpin

viernes, 21 de enero de 2011

EL REGRESO DE LOS EX

            Una ex compañera de trabajo decía a menudo que su ex tenía una rara virtud: cada vez que llamaba conseguía enfurecerla. En Carpetovetonia hay también dos ex que no paran de hablar, el ex presidente y ex líder del PSOE, Felipe González, y el también ex presidente y ex líder del PP, José María Aznar. Y da la casualidad que los dos ex por excelencia, y excedencia, de la política española logran a veces con sus palabras cabrear a los dos actuales líderes del PP y PSOE y de paso a una buena parte de la opinión pública.
            Acuden enseguida a la cabeza las recientes palabras de Felipe, cuando al ser preguntado si tendría mejor valoración que el actual Presidente si regresase a la política activa, respondió: "No solo saldría mejor parado que Zapatero, también mejor que Rubalcaba, que Blanco...". Con ello ponía de manifiesto no solo su condición de ex presidente sino también la de ex nieto, o lo que es igual, que no tiene abuela;, aunque luego matizó sus palabras “¿Y sabe por qué? –añadía- Porque la memoria es engañosa. Llevo tantos años fuera del Gobierno que la gente se olvida las barbaridades que hice y aflora lo positivo”. Quizás tenga razón y nos hayamos olvidado de sus barbaridades, pero por si acaso ahí está él para recordárnoslo de vez en cuando, como cuando nos planteó el siguiente dilema moral de película americana de serie B. «Tuve una sola oportunidad en mi vida de dar una orden para liquidar a toda la cúpula de ETA. Antes de la caída de Bidart (...) quizá en 1990 ó 1989, llegó hasta mí una información, que tenía que llegar hasta mí por las implicaciones que tenía. No se trataba de una de las operaciones ordinarias de la lucha contra el terrorismo: nuestra gente había detectado -no digo quiénes- el lugar y el día de una reunión de la cúpula de ETA en el sur de Francia. (...) pero la posibilidad de detenerlos era cero, estaban fuera de nuestro territorio. (...) En aquel momento sólo cabía la posibilidad de volarlos a todos juntos en la casa en la que se iban a reunir. (...) no te explico toda la literatura, pero el hecho descarnado era: existe la posibilidad de volarlos a todos y descabezarlos. La decisión es sí o no. Lo simplifico, dije: no. Y añado a esto: todavía no sé si hice lo correcto. No te estoy planteando el problema de que yo nunca lo haría por razones morales. No, no es verdad. Una de las cosas que me torturó durante las 24 horas siguientes fue cuántos asesinatos de personas inocentes podría haber ahorrado en los próximos 4 o 5 años. Esa es la literatura. El resultado es que dije que no». En fin, el protagonista de este drama bélico reconoce así implícitamente que él era quien tomaba las decisiones en la lucha antiterrorista tanto con métodos legales como ilegales, o sea, que era la X de los GAL. Mi duda, sin embargo, es a santo de qué reaviva ahora González la cuestión del GAL. ¿Será que algún cable de Wikileaks despeja por fin la X del GAL y quiere desactivarlo?
Y ha tenido que ser también Wikileaks quien ha desvelado lo que ya sabíamos, que Aznar está decepcionado con el papel de Rajoy al frente del PP y que le preocupa la "continua cesión de poder a Cataluña y el País Vasco" porque conlleva "serios riesgos de desintegración y balcanización". Esto último lo ha confirmado recientemente el propio ex al decir que «España no da para tener 17 instituciones que hacen las mismas cosas, no podemos sostenerlo” Y ha dicho más, que España está intervenida de hecho y que sólo falta que lo sea de derecho. Eso sí, ha dado su apoyo explícito a Rajoy para las elecciones, porque sabe muy bien que no es bueno cambiar de caballo en mitad del río.
Sin embargo, no todos se enfurecen con las palabras de los ex presidentes. ENDESA, por ejemplo, está encantada con los consejos de Aznar y lo mismo le pasa a Gas Natural con González. Y ya en un plano más espiritual también Benedicto XVI parece estar encantado con su antecesor, Juan Pablo II. De hecho, ha acelerado su canonización para que pueda pasar de ser ex Santo Padre de hecho a Padre Santo de derecho.
Pero, claro, Juan Pablo II tiene una ventaja. Porque es un ex que no habla y que solo obra milagros ¿Quién va a enfurecerse con él?
Erpin

viernes, 14 de enero de 2011

DESFILE DE ADJETIVOS

            El esperado comunicado de ETA ha puesto en marcha un largo desfile de adjetivos. Ya el propio texto etarra daba inicio al cortejo con tres grandes adjetivos: permanente, general y verificable.  Seguía así la estela del Acuerdo de Gernika que puso a desfilar la tripleta permanente, unilateral y verificable. Se observa, pues, que en el texto de ETA se ha caído el adjetivo unilateral entrando en su lugar el calificativo general, término mucho más acorde con el carácter militar de la organización armada. ¿Es importante este cambio cualitativo? Brian Currin considera que la no inclusión del término “unilateral” es “irrelevante” porque “el comunicado es en sí mismo unilateral”. Sin embargo, no opina lo mismo Aralar quien dice que para ser creíble ETA “debe aceptar y acatar el acuerdo de Gernika en sus propios y estrictos términos”. 
            Sea como sea, el interés de ETA por los adjetivos viene de lejos. Ya durante las conversaciones de Argel abrió un alto el fuego que calificó de “oficial y unilateral”. Luego, en 1996, en la tregua que tuvo lugar durante el mandato de Aznar ETA bautizó su alto el fuego como “indefinido”. Finalmente, en la última tregua, ya con Zapatero, el adjetivo empleado, al igual que ahora, fue “permanente”. Pues bien, de este análisis morfo-histórico pueden deducirse dos cosas: Primera, que el adjetivo “unilateral” no aporta gran cosa al proceso; y segunda, que lo de “permanente”, como se demostró en el anterior proceso, puede durar lo mismo que el peinado homónimo.
            Y a partir de aquí la sucesión de adjetivos no ha dejado de desfilar al ritmo de las declaraciones. Así, el secretario de organización del PSOE, Marcelino Iglesias, calificaba el comunicado de “importante”, adjetivo al que también se sumaba la Ejecutiva de Aralar; Zapatero seguía la moda de los tres adjetivos, calificando el proceso de “duro, costoso y difícil”; La Izquierda Abertzale, en boca del dúo Txelui Moreno- Marian Beitialarrangoitia, también recurría al trío adjetival, aunque su valoración distaba bastante de la del Presidente de gobierno: “Es una decisión –dijeron- valiente, unilateral e histórica”; Basagoiti , por su parte, prefería poner en liza una pareja de calificativos opuestos: “Año nuevo, comunicado viejo”. 
Pero ha habido más adjetivos y una duda en el ambiente ¿Se ha movido algo ETA o estamos parados? Pues bien, el Diputado General de Gipuzkoa, Markel Olano, ha dicho que es un paso “positivo”.  Iñigo Urkullu, como no podía ser de otro modo, va en la misma línea: “Esperamos que sea un paso hacia el comunicado definitivo” Por su parte, Pello Urizar de EA va más allá y dice que es un paso “determinante para cerrar el ciclo de la violencia”. Y como contrapunto está la postura de UPN para quien no se ha dado ningún paso: “Estamos donde estábamos”
Y luego está el socorrido tema de la suficiencia, y aquí también han proliferado los adjetivos: Zapatero, por ejemplo, ha vuelto a calificar el comunicado de ETA de “insuficiente”. Patxi López, para no ser menos, le ha puesto la misma calificación; y en la misma línea, el Diario Público precisa que “ETA se ha quedado corta”. Por su parte, Gorka Maneiro de UPD ha recurrido a un adjetivo muy acorde con la ley antitabaco: El comunicado es “infumable”.
Capítulo aparte merece Rubalcaba, maestro en el manejo de adjetivos y preguntas retóricas: “Si me preguntan ustedes –dijo- ¿Está usted más tranquilo que ayer? Honestamente les diría que sí. Si me preguntan ustedes ¿Esto es el final? Les diría que no. Si me preguntan ¿Esto es lo que la sociedad española espera?  Les diría rotundamente que no. Dicho de otra manera ¿Esta es una mala noticia?  No, no lo es, pero esta no es la noticia”. Lo curioso del caso es que pronunció estas palabras en una rueda de prensa en la que no se permitieron preguntas. Así que solo le faltó decir: Me alegro de hacerme esta pregunta.
Y, en fin, aquí termina el desfile de adjetivos, esperando decir algo sustantivo: Confianza.

Erpin