viernes, 27 de mayo de 2011

MIRANDO HACIA ATRÁS SIN IRA

            Miro hacia atrás sin ira, echo la vista a la campaña electoral y me pregunto qué he sacado  en limpio de ahí. Porque pienso que de las campañas hay que sacar siempre algo en limpio. Al menos, según mi experiencia, así ha sido hasta ahora.
Al principio, nada más venir la democracia, me dedicaba a ir a los mítines de todos los partidos y aquello era una auténtica fiesta. No había servicio de orden y hasta te dejaban intervenir. Eran años en que solía pedir el programa de cada partido y, si tenía tiempo, me dedicaba a subrayarlos, compararlos y hacer anotaciones. Era aburridísimamente divertido. Pero la fiebre juvenil aquella pasó pronto.
Luego, cuando mis hijas eran pequeñas, siempre conseguía, con el pretexto  de que era para las niñas, caramelos, con o sin palito, y globos de colores atados a una cuerda. Recuerdo que mis hijas, con la inocencia que da la infancia y el pluralismo global que los adultos hemos perdido, lucían globos del PSOE, PP y PNV, todos juntos en animada compañía. Más tarde, era yo mismo el que me dedicaba a pasar por los stands de los partidos para coger insignias, llaveros, encendedores y, sobre todo, bolígrafos de los diferentes partidos, que, aunque escribían igual de mal, saciaban mi afán acaparador. Por aquella época ya había caído en la cuenta de que eso es lo único tangible que se podía sacar de las campañas electorales.
Una vez, incluso, en una txozna del PNV me invitaron a un pintxo de tortilla y un vino. Fue una campaña memorable. En otra ocasión me dieron una camiseta, no recuerdo bien de qué partido, pero creo que no he llegado a ponérmela  ni una sola vez, ni siquiera en la intimidad. Lo que casi todos los años he traído a casa, eso sí, es alguna rosa roja, que, más que lema floral del partido socialista, se ha convertido en mi caso en un rito y un símbolo de la campaña electoral.
            Pero este año ni flores, ni globos, ni bolígrafos, ni pintxos de tortilla. Y mira que lo he intentado. Lo que pasa es que esta vez no me he detenido en minucias y me he centrado en la caza mayor. Porque he visto que lo que ahora se estila es hacer almuerzos-mitin, meriendas-mitin y cenas-mitin. Y, claro, yo me he arrimado a alguno de esos gastronómicos mítines a ver si caía algo, pero me he dado cuenta de que es más fácil colarse en una boda; porque, aunque nadie te conozca, siempre habrá quien piense que vienes de parte de la novia. En cambio, vas a un mitin-merienda del PP, pongamos por caso, y, si alguien te pone mala cara, ¿Cómo vas a decirle que vienes de parte del PSOE?
            En una palabra, he llegado a la conclusión –errónea, por cierto- de que en esta campaña electoral, por primera vez desde la instauración de la democracia, no he sacado nada en limpio.
            Y, sin embargo, me pongo a reflexionar –que ahora el día de reflexión es después de las elecciones- y veo que sí, que, como no podía ser de otro modo, también en esta campaña he sacado algo en limpio. Les extrañará, quizás, pero me he dado cuenta de que durante la campaña tengo más tiempo libre. Y ¿Saben por qué? Porque los periódicos me duran menos. Leo la portada, veo alguna noticia local, me detengo en alguna otra de internacional, consulto el programa de la tele y todas las páginas de campaña -que si Rajoy ha dicho esto, que si Zapatero le ha contestado lo otro- me las salto. Y, claro, así termino el periódico en un pispás.
            Porque, durante la campaña, los periódicos tienen la sana costumbre de poner todas las noticias electorales bajo un mismo epígrafe, elecciones 22-M, por ejemplo, y, si no te interesa,  puedes pasar página. Es toda una ayuda. Lo malo viene después, cuando se termina la campaña y aparecen las noticias mezcladas con la propaganda. En ese caso es muy difícil separar el grano de la cizaña y muchas veces tienes que leer todo el artículo para ver si es gato o liebre.
Así que, ya puestos, no me importa que venga otra campaña electoral, esa que el PP se empeña en adelantar en Madrid y no aquí, y no me importa, porque así voy a disfrutar de más tiempo libre. Y porque pienso sacarme la espina de no haber estado en ninguna cena-mitin de esas.
Erpin (Columna publicada el 27-05-2007)

viernes, 20 de mayo de 2011

LA PORRA

Desde que predije que el Tribunal Constitucional permitiría a Bildu concurrir a las elecciones, estoy que me salgo. Claro que aquello no era demasiado complicado, al fin y al cabo era como jugársela a cara o cruz o apostar a rojo o negro en la ruleta. Lo de ahora es más difícil, pero, como jugador que está en racha, estoy dispuesto a apostarme ahora el caserío y las vacas en los resultados electorales del domingo en Euskadi
Les cuento. Seis amigos hemos hecho una porra sobre quiénes serán los tres diputados generales y los tres alcaldes de las capitales vascas, o sea, una apuesta a seis resultados, como seis son también los jueces del TC que dieron luz verde a Bildu y cuyas fotos vemos a diario en los periódicos y TDT más diestros. En realidad, nuestra idea era hacer una porra sobre el vencedor del Giro, pero cambiamos de apuesta, al ver que todos dábamos ganador a Contador.
Pues bien, estoy tan convencido de que voy a hacer pleno en mi apuesta que me atrevo a hacerla pública para ustedes. Ahí va: Las alcaldías de Gasteiz, Bilbao y Donostia las ocuparán, respectivamente, Patxi Lazcoz, Iñaki Azkuna y Odón Elorza y los tres diputados generales serán, por el mismo orden, Xabier Aguirre, José Luis Bilbao y Markel Olano. Sí, ya sé que esos son los mismos que están ahora. Es lo que me dijo mi amigo el depositario cuando le entregué mi apuesta en una servilleta de papel, pero es que creo, a pies juntillas, que va a ser así. Y se lo voy a explicar a ustedes, como hice con mi amigo, que es quien guarda la pasta de la porra.
Pero vayamos por partes, como dicen que dijo Jack el destripador. En primer lugar, y aquí me lo juego todo, creo que la presencia de Bildu en las elecciones, la posible reinterpretación de la doctrina Parot y otros previsibles movimientos en la misma línea, como el tema de la verificación internacional, van a terminar por romper el Pacto por el Cambio en Euskadi. En las manos del PP estaría decidir cuándo y cómo oficializa la ruptura para que parezca que ha sido el PSE quien ha roto el pacto, pero la ruptura, en mi opinión, está cantada. Como veis, estoy sobrado.
En segundo lugar, creo que los resultados de la coalición Bildu van a ser espectaculares y no sería extraño incluso que fuera la fuerza más votada en Gipuzkoa, lo que dará mucho que  hablar a los tertulianos que creen que eso es dar dinero a ETA. En fin, ya veis que el pulpo Paul a mi lado era un simple cefalópodo. 
Y en tercer y último lugar, preveo que el PSE va a sufrir un moderado descenso de votos, que la presencia de Bildu va a hacer que el PNV también se resienta y que el Partido Popular va a obtener unos resultados, gutxi gora behera, similares a los actuales. Ya veis que estoy imparable.
Pero sigo. Ante este previsible panorama, surge una importante dificultad ¿Cómo va a aguantar Patxi López como Lehendakari dos años más sin el apoyo del PP? Pues bien, tengo la corazonada, esa inquebrantable fe en la suerte del jugador empedernido, de que el PNV está dispuesto a tragar sapos y culebras y sostener a Patxi López en Ajuria-Enea hasta el fin de mandato. Pero no gratis, claro.
La contrapartida sería, siempre que los números den para ello, dejar en manos del PNV la disputada diputación de Gipuzkoa y la no menos disputada de Álava, ya que la diputación vizcaína no corre ningún peligro para los jeltzales, como tampoco lo corre la alcaldía de Bilbao. Y las alcaldías de Gasteiz y Donosti, irían al PSE, siempre que sea ésta la fuerza más votada de entre los nuevos socios. Fin de la explicación.
Mi amigo, como ustedes seguramente ahora, se quedó con los ojos a cuadros tras estas aclaraciones. Tú sueñas –me dijo. Y, en efecto, sueño. Sueño que la jugada me va a salir redonda, que me voy a llevar los 120 euros que, a veinte por barba, hemos apostado en la porra. Y sueño con el reconocimiento de mis lectores si finalmente mis imparables dotes adivinatorias se cumplen. Cuento incluso, como mal menor, con acertar tan solo cuatro o cinco resultados. Con lo que no cuento, en absoluto, es con que mi predicciones sean un estrepitoso fracaso. Pero si así fuera, que D´Hont no lo quiera, os doy permiso para mandarme directamente a la porra.
Erpin  (Publicada el día 20-05-2011)

viernes, 13 de mayo de 2011

JUEGOS DE PALABRAS

Pasado mañana se cumplen veinte años exactos de mi primera columna en este periódico, que no está nada mal; y si alguien, por obligación o devoción, ha tenido la santa paciencia de seguir mis obsesiones desde entonces, sabrá que a mí lo que en realidad me gusta es jugar con las palabras, porque las ideas, si alguna tengo, siempre salen al servicio de aquellas. 
La columna de hoy es un claro ejemplo, ya que va a discurrir –eso pretendo, al menos- entre pares de palabras que solo se diferencian en una o dos letras. Esto no es nuevo. Ya lo he hecho en otras ocasiones a lo largo de mi periplo veinteañero, lo que es un modo de admitir –qui s’excuse, s’accuse- que me repito más que el pepino, que no el Pepiño.
Por eso, quizás alguien recuerde mi tesis de que la guerra entre Irak e Irán, feliz o desgraciadamente olvidada, pudo deberse en realidad a un malentendido por culpa de una letra. Y la historia se repite ahora al dar Obama la orden de matar a Osama, lo que pone de manifiesto que  una sola letra puede marcar la línea divisoria entre el que mata y el que muere.
En la misma línea, mencionaba el otro día, a cuenta de la sentencia del TC sobre Bildu, lo fácil que es pasar de acatar a atacar una sentencia o cómo el cambio de una simple letra abre un abismo conceptual fácilmente transitable en la práctica.
La similitud literal, en ocasiones, aporta claves para interpretar una realidad que de otro modo podría pasar inadvertida. El acto de beatificación de Juan Pablo II, por ejemplo, ha sido un acontecimiento, mitad litúrgico mitad turístico, que ha sido secundado por miles de personas al grito de “Santo súbito”. El despliegue de medios empleado, la parafernalia utilizada y la ostentación exhibida hacen pensar que es muy delgada la línea que hay entre el beato y el boato.
Esa anoréxica línea divisoria es la misma que ha llevado a decir a María Escario que el fútbol –ella se refería concretamente al fútbol televisado- es un tema de Estado. Estoy de acuerdo con ella. Lo hemos visto en la serie de partidos Madrid-Barça que ha dejado heridas muy profundas entre madridistas y españolistas, que en bastantes ocasiones coinciden. El inefable Mouriño ha sido un mero portavoz inconsciente de una corriente que cree a pies juntillas en un complot judeo-masónico contra el madridismo, esto es, contra España. Por eso, las palabras de María Escario, aunque no fuera esa su intención, no han hecho más que resaltar que es inapreciable la diferencia entre el Estado y el Estadio.
Y, en fin, ahora que estamos metidos de lleno en campaña electoral, con cientos de coches circulando por las calles lanzando músicas rayadas y distorsionadas soflamas no puedo evitar pensar en la proximidad literal y conceptual entre campaña y campana, ya que ambas en su llamada a la oración o al voto invaden el espacio público. Y no olvidemos también que el fin de campaña suele celebrarse con champaña, una bebida tan gaseosa como la propia campaña.
A menudo me pregunto, pues, si la similitud entre palabras no habrá rebasado el campo de la fonética para adentrarse peligrosamente en el mundo de las ideas ¿Por qué, si no, estuvieron tan próximos en su desvarío ideológico Hitler y Himmler?
Pero mi camino literal y literario me lleva ahora, como hoja que mece el viento, por derroteros totalmente diferentes. Porque hemos conocido estos días que acaso sea necesario   por segunda vez salvar a Grecia del naufragio. Se ha llegado incluso a insinuar la salida de Grecia del euro y la reimplantación del dracma o la dracma, que ambos géneros acepta esta moneda hermafrodita. Pero a mi lo que me interesa resaltar, por mero juego de palabras,  es la difícil situación económica y los inacabables recortes que están sufriendo muchos griegos por culpa de la crisis, o lo que es igual, lo cercanos que están el dracma y el drama.
Y así, entre caprichosos juegos de palabras y asociaciones más o menos libres de ideas llego al fin de esta nostálgica columna –veinte años no es nada- que resume, de cabo a rabo, dos décadas de presencia con ustedes.
Erpin (Publicado el 13-05-2011)

viernes, 6 de mayo de 2011

AL FILO DE LA DEMOCRACIA

Hay días en que un columnista se la juega a cara o cruz; hoy, por ejemplo. En todos los medios de comunicación la noticia de hoy es la legalización o ilegalización de Bildu o, lo que es igual, la posibilidad o imposibilidad de que esta agrupación pueda concurrir a las próximas elecciones locales y autonómicas.  A esta hora todos ustedes conocen ya cuál ha sido la decisión al respecto del Tribunal Constitucional, pero el que suscribe, ay, no tiene ni la menor idea -cosa bastante habitual, por cierto- porque resulta que esta columnilla que está usted leyendo está escrita el martes día 3 de mayo, antes incluso de celebrarse el último partido de la serie Barça-Madrid, cuyo resultado también desconoce.
En esta tesitura no voy a arriesgarme demasiado. Lo único que voy a hacer es adelantarme a las reacciones políticas ante la decisión, sea cual sea, del tribunal que conserva el tarro de las esencias constitucionales.
Supongamos, en primer lugar, que sale cruz y el alto tribunal prohíbe la presencia de Bildu en las urnas. Veo entonces al PP hablar de la fortaleza del Estado de Derecho, del imperio de la ley y expresiones similares que, lejos de tranquilizarme, me asustan, porque no puedo entender el derecho en términos de fuerza ni me cabe en la cabeza esa exhibición de imperialismo legal. Por su parte, el Gobierno, saldrá una y otra vez a explicar que se ha limitado a  cumplir su obligación y que acata –como no podía ser de otra manera, dirán- la decisión de los tribunales.
En Euskadi, por el contario, todas las fuerzas nacionalistas, unas, más alto y otras, más bajito, se indignarán –palabra que ha puesto de moda el franco-alemán Stephane Hessel- ante una decisión que consideran totalmente injusta y, con más o menos convicción, anunciarán su intención de apelar a tribunales más altos o al menos más lejanos. A este coro se añadirá alguna  voz socialista suelta que considerará un error el auto judicial.
Pero supongamos ahora que sale cara y el ínclito tribunal autoriza la presencia electoral de la agrupación Bildu. Veo entonces al PP decir oficialmente que acata la decisión, mientras oficiosamente ataca tal decisión. Y como pasar de acatar a atacar es tan fácil, todos los medios del entorno del PP y aledaños empezarán una larga campaña de ataques al gobierno por su doble juego, volverán a sacar a Mayor Oreja del armario para insistir –ya lo decía yo, dirá- en la supuesta negociación del Gobierno con ETA y no se cansarán de repetir que la presencia de ETA en ayuntamientos y diputaciones supone la derrota del Estado de Derecho. Por su parte, el Gobierno, -me he limitado a copiar el párrafo del anterior supuesto- saldrá una y otra vez a explicar que se ha limitado a  cumplir su obligación y que acata –como no podía ser de otra manera, dirán- la decisión de los tribunales. Y a partir de ahí se dedicará a defenderse de los desaforados ataques de la carcundia.
En Euskadi, entre tanto, todas las fuerzas nacionalistas, unas, más alto y otras, más bajito, se felicitarán por la presencia de todas las opciones políticas en las urnas y afirmarán que jurídicamente no cabía otra decisión en un sistema democrático que se precie de ello.
Pero, sea una u otra la decisión del Tribunal Constitucional, no hace falta esperar al filo de las doce de la noche para afirmar que el Ebro, que como siempre guarda prudente silencio, es cada día más una línea divisoria entre dos concepciones mayoritarias y dos modos distintos de ver una misma realidad, lo que está configurando de facto un distanciamiento perceptivo y una desafección real en Euskadi que los que alertan noche y día de que “España se rompe” contribuyen, a modo de profecía autocumplida, a incrementar.
Por eso, la decisión de hoy es tan importante. Porque no se puede construir un país unido y mantener una relación amable entre los pueblos que lo forman, privando a una parte de la población de los derechos políticos más elementales.
Y por eso también, me juego el cuello que la moneda del Tribunal Constitucional será esta vez cara.
Erpin (Publicado el 6-05-2011)

lunes, 2 de mayo de 2011

BUSH Y OBAMA CANTAN

BUSH Y OBAMA CANTAN


Tras el atentado del 11-S Estados Unidos inició una implacable cacería contra el enemigo público número Uno, Osama Bin Laden. George Bush no acertaba a comprender cómo sus servicios secretos no podían encontrarle ni con el cebo de una millonaria recompensa. Una noche, hastiado y enfurecido, se puso a cantar la canción que sigue a continuación.  

 


DÓNDE ESTARÁ BIN LADEN


 (Música de “Mi carro” de Manolo Escobar. Letra de George Bush)

                   Bin Laden se me ha escapado

                   Lo cerca que lo tenía
                   Bin Laden se me ha escapado
                   Pa qué tengo yo la CIA                 

                   ¿Dónde estará Bin Laden, dónde estará Bin Laden? (Bis)

                   Donde quiera que esté
                   Lo quiero vivo
                   Y si no puede ser
                   Le pego un tiro
                   Yo lo voy a encontrar
por todas partes
¡No se ríen de mí
los Talibaneeees…!


Han pasado diez años y la caza ha terminado. Barack Obama le ha dado matarile al bueno de Bin Laden y se ha puesto como un crío de contento. Para celebrarlo canta una y otra vez la canción infantil que sigue a continuación.


DÓNDE ESTÁ BIN LADEN

(Música de “Dónde están las llaves” Canción infantil. Letra de Barack Obama)

                   Dónde está Bin Laden
matarile, rile, rile
                   Dónde está Bin Laden
                   Matarile, rire, ron, chispón

                   En el fondo del mar
                   Matarile, rile, rile
                   En el fondo del mar
                   Matarile, rile, ron, chispón

NOTA ACLARATORIA: La adaptación y los textos son de la exclusiva responsabilidad de Jesús Grisaleña.