No sé si se habrán enterado, porque ha pasado así como de tapadillo en los media, que el pasado miércoles, 23 de febrero, se cumplía el treinta aniversario del 23-F. ¿Que sí se han enterado? Yo también, para qué les voy a engañar. Me ha sido imposible huir de las confesiones de Cortina, las declaraciones de Armada, las fotos de Tejero en el metro, los programas especiales de la tele y los “¿Y tú dónde estabas?” El caso es que así hemos podido saber algo más -aún falta mucho- de las implicaciones al más alto nivel, de las órdenes de disparar en determinados supuestos y del propósito firme de limitar las autonomías, tal como se materializó en la LOAPA. Pero existe también el riesgo de ver a Tejero en el estrado –alguien pensó que era un torero- diciendo aquello de “sientensen, coño”, a los diputados tirados por el suelo, de ver el sofoco de sus señorías y creer que todo aquello fue tan solo un sainete de Arniches o una película de Berlanga, o sea, de pensar que todo aquello fue al fin y al cabo divertido.
Ese riesgo sería impensable, sin embargo, en el caso de ETA. ¿Podría acaso alguien en sus cabales considerar divertido el terrorismo etarra? Pues sí, Fernando Savater lo ha afirmado claramente en la cadena de Berlusconi. “Personalmente –ha dicho- no estoy enojado con el terrorismo”, sino que “le estoy agradecido” porque me ha dado “quince o veinte años más de juventud”. Y ha añadido: Si no hubiera sido por ETA me hubiera dedicado “a mis libritos, a ser académico, a no sé qué”, sin embargo, gracias al terrorismo “vivo activo, metido en política, haciendo actividades de joven” Y con una sonrisa en la boca ha concluido: “Naturalmente tengo el agravio de tantos muertos, amigos y queridos amigos que han quedado por el camino, pero personalmente, digamos, me he divertido mucho”.
En fin, ¿Quién iba a sospechar que el terrorismo de ETA provocaba en el histriónico Sabater una irreprimible carcajada, que las amenazas de muerte le devolvían la vida y la juventud o que, mientras los etarras festejaban los atentados con champán, Savater les acompañaba en la distancia fumándose un puro, tomándose un whisky o ambas cosas a la vez? ¿Quién iba a pensar que el que iba de víctima por la vida, y estaba considerado como la madre de todas las víctimas era en realidad una pseudo víctima profundamente agradecida a la banda armada? ¿Y quién iba a sospechar en la propia ETA los efectos divertidos y jocosos de sus hazañas bélicas o que la socialización del sufrimiento era en realidad una socialización de la diversión? Si la cúpula de ETA lo hubiera sabido a tiempo, no habría dudado en abandonar las armas mucho antes, aunque solo fuera por no darle a Sabater ese placer. Lástima.
En fin, dice el agradecido Sabater que, de no ser por ETA, se hubiera dedicado a sus libritos y su labor académica. No creo yo que hubiera publicado tantos libros. Se hubiera salvado, sí, su “Ética para Amador” y quizás algún otro, pero muchos de sus libros, columnas, conferencias, panfletos y declaraciones propias del Club de la comedia, como la que comentamos, jamás hubieran visto la luz de no haberse convertido en el intelectual oficial del régimen antiterrorista. Y en eso tiene razón. Tiene que estar muy agradecido a ETA. Sin embargo, quizás no haya sido del todo consciente de que con su confesión ha puesto en un aprieto a otros muchos plumillas que, como recordaba el otro día Javier Vizcaíno citando a Javier Ortiz, se presentaron en Madrid únicamente con una supuesta amenaza de ETA por todo currículum. Pues bien, muchos de ellos son ahora prestigiosos columnistas o acreditados tertulianos y todo se lo deben a Euskadi Ta Askatasuna.
Y lo mismo pasaría con políticos y particulares que han engordado sus negocios gracias a empresas de seguridad, guardaespaldas, sistemas de vigilancia, material antiterrorista, fondos reservados etc. Y no digamos los políticos que se escudan en la actuación armada de ETA para condenar las ideas separatistas y el nacionalismo en su conjunto.
Es posible que algún día no lejano tengan que reconocer, quizás no en público como el jocoso Sabater pero sí en la intimidad, que “contra ETA vivíamos mejor”.
Erpin (Publicado el 25-02-2011)
Erpin (Publicado el 25-02-2011)
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