El alcalde de Vitoria-Gasteiz, Patxi Lazcoz, se enfundó un día la camiseta de la capitalidad y, tras cuatro años de sudar la misma y pelearse con el alcalde de Bilbao en vano, se presenta a la próxima contienda electoral sin haber logrado el objetivo de que Vitoria sea Capital Oficial de Euskadi o de que a Vitoria llegue oficialmente capital de Euskadi para su proyecto más ambicioso, el Business and Arts International Center, que, para abreviar, traduciremos como Auditorio. Ese ha sido su pecado capital. O uno de ellos, porque la federación de asociaciones de vecinos que se agrupa bajo el nombre de VVA (Vecinos de Vitoria y Álava) acaba de poner en cartel una superproducción, al estilo de Seven, que se titula “Los 7 pecados capitales de Patxi Lazcoz”.
La película, al igual que el film de David Fincher, gira en torno a siete pecados que en la adaptación gasteiztarra son: codicia, mentira, despilfarro, soberbia, gula, incapacidad y arbitrariedad. En fin, no les voy a contar toda la película, pero para que se hagan una idea les cuento dos o tres pecadillos atribuidos al señor Lazcoz. La Codicia, por ejemplo, se describe así: “Mientras anunciaba que se bajaba el sueldo como Alcalde, se metió en el Consejo de administración de Caja Vital para ganar 1500 euros más al mes”. En cuanto a la Incapacidad, pecado que no aparece en el catecismo, se presenta en estos términos: “Se le olvidó pagar la factura del tranvía y tuvo que quitar el dinero de los Centros Cívicos de Salburua y Zabalgana”. Finalmente, la Gula se pinta así: “Se gasta cerca de 200.000 € al año en canapés y 1694,53 euros en una tarta”. La película no está mal. Sobre un fondo rojo y una música de ultratumba van apareciendo, uno a uno, los siete pecados capitales de Lazcoz, quien está representado por un dibujo escasamente animado al que acompaña la siniestra sombra de Satanás, Belcebú o Lucifer; aunque debo decir en honor de la verdad que el Señor Alcalde no se comió todos los canapés.
En fin, habrán advertido que en el filme de VVA no aparece la Lujuria por ningún lado, a pesar de que Lazcoz ha convertido Vitoria en la Capital Verde Europea, ni tampoco la Envidia, por más que mire siempre con reojo los dineros vascongados que le llueven al Botxo, ni la Ira, que es más cosa de Irlanda del Norte, ni la Pereza, que queda totalmente eclipsada por la diligencia municipal a la hora de cobrar impuestos y multas. En cambio, aparecen el despilfarro, la incapacidad o la arbitrariedad, pecados que no aparecían en el original eclesiástico, y la mentira, que aunque pecado, no pertenece a esta serie.
En fin, el caso es que la película, buena o mala, me ha dado pistas para un nuevo filme que tendría siete grandes protagonistas de la política nacional e internacional. El capítulo de la Lujuria, por ejemplo, lo protagonizaría Benito, quiero decir, Silvio Berlusconi, que en su famosa Villa Certosa logró reunir a cientos de velinas para envidia del propio César Borgia. El papel de la Pereza se lo ofrecería a Mariano Rajoy, que se ha sentado a esperar cómo pasa por delante de su casa el cadáver de su amado Zapatero, aunque no sé si alargará la mano para aceptarlo. En cuanto a la Gula dudo a quién adjudicársela. Son muchos los políticos que podrían protagonizarla, ya que a menudo se les ve en los restaurantes aledaños al Parlamento, pero me inclino por un político vasco o por la medio vasca Leire Pajín, de la que las malas lenguas dicen que frecuenta restaurantes lujosos.
La Soberbia se la vamos a dar directamente a Sarkozy, que si no quiere él lo puede protagonizar Carla Bruni que está soberbia. La Avaricia la puede personificar Botín, por ejemplo, que no cesa de acaparar bancos y más bancos y al que le acompaña el nombre. Por su parte, la Ira podría personificarla muy bien José María Aznar, el de “las tripas atascadas”, aspirante también al papel de la Soberbia, lo que pasa es que cuento para ese papel con Muamar el Gadafi que tiene cara de tener pocos amigos y cada día le quedan menos. Por supuesto, la película la dirigiría yo mismo que de pecados capitales, como han visto, sé también un rato.
Erpin (Publicado el 8-04-2011)
Erpin (Publicado el 8-04-2011)
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