Se empieza diciendo que el retrete es un trono, que la arruga es bella y se acaba diciendo que el arte, como el oso, cuanto más feo más hermoso. Es el enaltecimiento del feísmo. Y de eso vamos a hablar hoy, de una modalidad de feísmo artístico, que es el feísmo fotográfico.
El feísmo fotográfico, y concretamente el retratismo de inspiración feísta, surge por oposición al guapismo digital, que utiliza el photoshop para suprimir arrugas, quitar ojeras, oscurecer canas o eliminar michelines. La diferencia estriba en que la fotografía feísta no necesita de trucos informáticos para presentar a una persona más vieja, más antipática o más desagradable. Se conforma con hacer decenas de fotos de la persona retratada y elegir luego aquella en la que esté menos favorecido. Existen además trucos caseros para conseguir que el retratado salga feo. Basta con elegir su lado malo –todos tenemos un lado menos bueno- utilizar el picado o contrapicado, según el efecto que se quiera conseguir, o simplemente manejar el zoom para acercar o alejar en exceso al personaje del espectador.
Sin embargo, la diferencia fundamental entre el guapismo y el feísmo fotográfico reside en que el primero prepara al sujeto para la sesión fotográfica, espera a que esté convenientemente sentado, le ayuda en la posición de la cara y le invita a que sonría. O sea, le enseña a posar. En cambio, el segundo opta por elegir ese momento incómodo en el que alguien está sentándose, se vuelve hacia quien está al lado, arquea en demasía las cejas o muestra algún rictus extraño. Ya no es la foto la que sale movida, sino que es el sujeto el que es atrapado en una instantánea poco amable de su movimiento espontáneo.
En fin, cuando veo a Zapatero, al que siempre hemos visto paseando su optimismo antropomórfico con la ayuda de sus cejas, y le veo ahora más ceñudo, decaído, demacrado o envejecido, más feo, en suma, me pregunto si ello es debido al terrible peso de la responsabilidad por la crisis o es que los medios de comunicación quieren mostrar interesadamente la imagen del presidente como un político acabado.
Y es que la conveniente combinación de guapismo y feísmo fotográficos nos permite enseguida saber si un medio de comunicación es favorable al líder de la oposición o al presidente de gobierno e incluso, dentro de un mismo partido, por qué tendencia se inclina, según el diferente tratamiento icónico dado, por ejemplo, a Rubalcaba frente a Chacón o a Rajoy frente a Aznar.
Sirvan, en fin, estas disquisiciones de improvisada y casera teoría de la imagen para presentar a nuestro personaje de hoy, Antonio Basagoiti, que se ha mostrado últimamente como un gran aficionado a la fotografía y al retrato. No en vano, ha anunciado que va a presentar una moción en los ayuntamientos y juntas de Euskadi “para que todo el mundo se retrate”. En esa moción, a la que se ha sumado el PSE, se pretende que todos los grupos políticos, léase Bildu, realicen “una condena de los 857 asesinatos cometidos por ETA”, “la reprobación de su historia de terror” y la “disolución incondicional de la banda”.
Aun estando de acuerdo, cómo no, con los términos de dicha moción, me pregunto, sin embargo, cuál es el objetivo que busca el fotógrafo. Porque Bildu ha dado en los últimos tiempos pasos apresurados para pasar la prueba del algodón democrático y poder estar presente en las instituciones; y en ese camino ha rechazado sin ambages todo tipo de violencia, incluida la de ETA. Es igualmente cierto que a la Izquierda Abertzale le queda aun bastante por andar en su camino democratizador y que le no vendría mal a su militancia más díscola un cursillo de aggiornamento y respeto personal e institucional. Pero esto exige su tiempo. De hecho a muchos miembros del PP les cuesta aun horrores condenar aquellos años de placidez del franquismo.
Por eso, creo que el objetivo de esta moción no es que la gente de Bildu se retrate, sino que no les dé tiempo a colocarse bien, que les pille con el pie cambiado, que no puedan poner su mejor cara y tengan dificultades para acomodar el gesto. O sea, que salgan mal en la foto.
Erpin
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